Wolfgang Paalen: El artista que eligió la ciudad entre las montañas para morir


Esta semblanza se publicó en el blog del Museo MUSAS de Sonora

Unknown

Sus últimas horas debieron haber sido igual de turbulentas que su Combate de princesas saturninas, o tan oscuras como su País (paisaje) de Medusas. De mirada profunda y triste, cabello quebrado y oscuro, y amplias entradas en la frente, Wolfgang Paalen era austríaco porque había nacido en esa tierra, pero mexicano porque decidió morir en ésta. Era 1959 y estaba deprimido. Ni la ciudad de las casas blancas y los techos de loza roja, entre las montañas agresivas de Guerrero, ni su tercer matrimonio con la antropóloga Isabel Marín, ni la amistad que había cosechado en México con personajes como el mecenas Dr. Alvar Carrillo Gil, las pintoras surrealistas Remedios Varo y Leonora Carrington, Benjamín Péret, el coleccionista Kurt Stavenhagen, Paul Westheim y el pintor Marc Chagall, habían podido contra su depresión. Tenía 54 años de edad cuando se suicidó en Taxco.

Es difícil catalogar bajo una etiqueta la vasta obra de Paalen. Según Leonor Morales en su libro Wolfgang Paalen. Introductor de la pintura surrealista en México, (UNAM, 1984), la primera etapa se puede definir como de una geometría abstracta. Aquí destacan sus pinturas-esculturas, objetos hechos con troncos. La segunda es la totémica (la época surrealista), con ejemplos de obras que recuerdan a espantapájaros y su célebre pintura El toisón de oro. La tercera etapa es la de expresionismo abstracto o una suerte de adelanto de la pintura-acción de Estados Unidos, donde se encuentran sus búsquedas metafísicas llevadas a la pintura. La cuarta etapa, según Morales, se caracteriza por la abstracción, primero con el uso de la línea negra y luego en la plena manifestación abstracta, el abandono paulatino de la forma y la concentración en el color.
Era la década de los treinta. Todo parecía brillar en Europa, en donde el joven Paalen tenía una carrera que empezaba a despuntar. Después de haber estudiado pintura en Turín, Roma, Munich y Berlín desde muy joven, en 1934 con 29 años de edad y ya casado con la pintora y poeta británica de ojos grandes y cejas poderosas Alice Rahon, tuvo su primera exposición individual en la Galería Vignon de París. Influenciado por Paul Éluard y Max Ernst, se unió al movimiento Abstraction-Création (Abstracción-Creación), que pretendía contrarrestar la influencia artística de los surrealistas. El nombre del movimiento provino del nombre de la exposición que se inauguró en Lucerna, en la que también participaron Paul Klee y Wassily Kandinsky.
También en París, Wolfgang Paalen conoció a otros artistas como Max Ernst, Pablo Picasso, el fotógrafo Man Ray y Alberto Giacometti, así como al director del Museum of Modern Art (MOMA) de Nueva York, Alfred Barr Jr., quien lo invitó a formar parte de la exposición Dada Fantastic Art and Surrealism (Arte Fantástico Dadá y Surrealismo). Parecía que la suerte le sonreía al joven de ojos tristes, porque ese mismo año, por invitación de su amigo André Breton, participó en la Exposition Surréaliste des Objets (Exposición Surrealista de Objetos).
Así describiría Bretón la obra de Paalen en el prefacio del catálogo:

“En el pensamiento de Paalen no puede descubrirse ningún antecedente del surrealismo. Habría que recordar al monumento imprevisible que ha hecho surgir en el espacio, “cadalso con pararrayos” en memoria de Lichtenberg. Aquí tal vez podría encontrarse una analogía con otro pensamiento de expresión completamente distinta. “El hombre gusta de la compañía -dijo Lichtenberg- aunque tan sólo sea la de su vela encendida”. Paalen no se ha limitado a la presencia y el poder iluminador de esa vela. Al arsenal meteorológico del surrealismo -¿cómo sustituir la percepción visual por la imagen interior?- que se ha enriquecido sucesivamente con la invención del collage, de la rayografía, del frottage, del décollage, de la décalcomanie espantanea, Paalen ha aportado una contribución de primer orden con el fumage. La imagen definida de la mujer amada se eleva en la grisácea oscuridad”. (von Hanffestengel, Renata, y Cecilia Tercero, México, el exilio bien temperado. Instituto de Investigaciones Interculturales Germano-Mexicanas, A.C., 1995).

El fumage es una técnica que consiste crear figuras con humo sobre la tela y luego detallarlas con el pincel. Como bien lo afirmó Breton, Paalen ya era muy reconocido por esta manera de pintar, y muchos lo imitarían después, pero esto no era suficiente para el austriaco inquieto, ni para su esposa, también apasionada por vivir experiencias nuevas. Él quería más. Conocer otros mundos. Experimentar otras formas de pintar. Y en México, del otro lado del mundo, en aquel que parecía el rincón más alejado del planeta, estaban pasando muchas cosas.

En septiembre de 1939, cuando los esposos llegaron al aeropuerto de la Ciudad de México acompañados por la fotógrafa Eva Suzler, Paalen quedó fascinado con el país que le ofrecía la posibilidad de observar de cerca el arte precolombino, que le despertaba mucho interés. En su obra abundarían desde entonces elementos inspirados en estas representaciones artísticas.

Frida Kahlo y Diego Rivera, la surrealista y el muralista, la paloma y el sapo, junto con Juan O´Gorman, arquitecto y pintor, tres representantes del mundo artístico e intelectual de México, lo esperaban en el aeropuerto.

Al año siguiente de su llegada, en 1940, junto con André Breton y el poeta peruano César Moro, otro exiliado con el que entabló una fuerte amistad, organizó la primera Exposición Internacional del Surrealismo en la Galería de Arte Mexicano.
Según Morales, el austriaco se encargó de hacer la selección de las obras mexicanas que se añadirían a las piezas que ya se habían exhibido en Londres y París. Incluyó obras de Frida Kahlo, Manuel Álvarez Bravo, Diego Rivera, Agustín Lazo, Manuel Rodríguez Lozano, Guillermo Meza, Xavier Villaurrutia, Roberto Montenegro y Antonio M. Ruiz (El Corcito), entre otros, además de piezas arqueológicas y ejemplos del “arte salvaje” –máscaras y objetos de su propia colección. Sin embargo, tiempo después Paalen se alejó del movimiento surrealista porque no le interesaban las inclinaciones políticas de algunos integrantes, como Breton, con quien se enfrascó en grandes discusiones acerca de la vigencia del movimiento. En 1942 hizo pública su ruptura con el surrealismo en la revista DYN, que fundó y dirigió hasta 1945, lo que lo llevó a un franco distanciamiento de su amigo.

A pesar del rompimiento con Breton, las cosas parecían marchar bien para Paalen, quien en 1945 expuso, de manera individual, en la Galería Art of this Century de Peggy Gugghenhaim, en Nueva York.

Aunque en 1947 se nacionalizó mexicano, sólo unos meses después se fue a Nueva York. El matrimonio con Alice Rahon había terminado, y Paalen conoció a la pintora venezolana María Luisa “Luchita” Hurtado y se casó con ella. Ya en San Francisco, Wolfgang y su amigo el pintor británico Gordon Onslow Ford organizaron la exposición Dynaton en el Museo de Arte de San Francisco. A partir de ahí, Paalen desarrolló el concepto de la “Metaplástica”:

“A nuestro concepto de la pintura lo denomino metaplástica, porque si bien nuestros medios consisten en la expresión plástica directa, nuestras metas no son soluciones a problemas formales, sino un nuevo significado. El significado tiene que ser el imaginario de una libertad cósmica que hace que la conciencia humana encuentre su auténtico lugar como en lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño.” (Paalen, Wolfgang, “Teoría del Dynaton” en Morales, Leonor, Wolfgang Paalen: introductor de la pintura surrealista en México, Universidad Iberoamericana, México. p. 164).

Después de un tiempo en Estados Unidos, durante el cual intentó en vano obtener la residencia, el carácter temperamental de Paalen lo obligó a destruir sus pinturas más recientes y volar de nuevo a Europa.

Pero el continente estaba devastado por la segunda Guerra Mundial, así que no parecía ser el lugar más adecuado para que el austríaco pudiera establecerse y pintar.

Por ello, pero quizá también porque los cerros verdes como el del Tepozteco, los cactus de las zonas áridas y las piedras de su colección de objetos prehispánicos lo llamaban con insistencia, Wolfgang Paalen regresó a México a finales de 1954.

Poco tiempo después de su exposición individual en la Galería de Arte Mexicano, en 1956, se casó con Isabel Marín (autora del libro Historia general del arte mexicano y hermana de Guadalupe Marín, que había sido esposa de Diego Rivera).

Al año siguiente la Galería de Antonio Souza le abrió las puertas a la que sería su última exposición individual.

Sin embargo, parecía que nada podía satisfacer a Wolfgang Paalen. El sonido de un balazo en medio de la noche silenció para siempre a sus colores y a sus formas inspiradas en las culturas originarias la madrugada del 24 de septiembre de 1959, en la Hacienda de San Francisco Cuadra, en Taxco. No se trató de un arrebato impulsivo; Paalen lo había planeado todo: dejó una carta con instrucciones acerca de dónde se encontraría su cuerpo, así como dinero suficiente para los gastos funerarios y la cuenta del hospedaje en la Hacienda.

El artista que muchas veces renegó del surrealismo, se convirtió, a partir de ahí, en el surrealista olvidado.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s