Escribir en piyama: Martin Amis


Esta entrevista se trasmitió los días 11 y 12 de octubre en Noticias 22, por Canal 22

Martin Amis
Martin Amis en Xalapa. Foto: Irma Gallo

Narrador, ensayista, crítico literario, hombre de letras por herencia y para el resto de su vida, Martin Amis se dio a conocer en los inicios de los setenta con El libro de Rachel, novela con la que ganó el premio Somerset Maughan. Mucho ha pasado desde entonces, y Amis, invitado al Hay Festival Xalapa, reflexiona antes de responder a la pregunta de cómo se ha transformado su escritura desde ese primer libro, que le abrió las puertas de la fama literaria, hasta Perro rabioso, la novela más reciente publicada en español por el sello Anagrama.

“Han cambiado como cambiarían las de cualquiera desde los 20, 22, 23 años, hasta la edad de 62 o 63. Tus novelas, que son realmente excepcionales en la página, y en la vida, son sólo promedio. Es necesario ser un hombre común y corriente para ser un novelista, para sentir que tus experiencias son compartidas con la mayoría de la humanidad, o en Occidente, de cualquier manera. Así que ha cambiado, de ser un hombre joven, lleno de ambiciones y ansiedades, a ser un hombre maduro, lleno de ambiciones y ansiedades. Con todos los cambios usuales a lo largo de la vida”.

Con semblante serio y esa parquedad de gesto característica de los británicos, el autor de La viuda embarazada habla también, de la crítica y la ficción, del ensayo y de Money, que los críticos consideran su obra maestra.

La vejez y la pérdida de la ansiedad

“Conforme envejeces, tu lirismo, tu música se vuelve más débil, pero tu técnica, tus habilidades, se vuelven más fuertes, y sabes hacia donde van las cosas y sabes retrasarlas, sabes cómo modular… Y cuando eres joven es, ya sabes, sólo escribir y escribir. Y sin tanta ansiedad, y la ansiedad es muy importante para la ficción. Un libro escrito sin ansiedad no será muy bueno”.

Escribir en piyama
“No creo que estén conectados en realidad. Creo que se ha dicho que escribir buena crítica literaria es como escribir con tu mano izquierda, y escribir ficción es escribir con la derecha. Y es una parte distinta del cerebro. La ficción proviene de algún lugar muy dentro de ti. Me gusta pensar que viene de una ansiedad silenciosa dentro de ti, las cosas que no sabes que te están preocupando, o que estás pensando, la parte subliminal de la mente. De ahí proviene la ficción. La crítica… John Updike dijo que podías escribir ficción en piyama, pero cuando escribes crítica tienes que usar un traje”.

“Cuando me despierto por la mañana y todo lo que tengo que hacer es meterme en la ficción, me siento feliz de salir de la cama… Cuando estoy escribiendo crítica… Se siente como un trabajo duro, porque no tiene los elementos de juego que la ficción sí tiene”.

El ensayo: The war against cliché

“Escribir acerca de política, aún como un diletante, que es lo que soy, porque yo no soy un ser político, ésa no había sido mi pasión. Hasta que tuve 40, 35 años casi nunca hablaba de política. El hecho es que, estúpidamente, me regodeaba en la indiferencia hacia la política. Entonces me di cuenta de que era bastante interesante, y cuando escribes sobre política tienes una especie de… No es como escribir ficción, no es como escribir un ensayo, la sangre es un poco más espesa cuando escribes sobre política. Piensas más con la sangre, eres un poco más apasionado, y estás un poco más indignado”.

Money, ¿una obra maestra?

“No lo creo. Pero es algo interesante cuando dices que te encanta un escritor, no quieres decir eso, quieres decir que te encanta cerca de la mitad de lo que ha escrito. Trato de pensar en muchas excepciones a esta regla, pero cerca de la mitad de lo que escriben algunos escritores, aún al lector más devoto no le gustará. Es verdad con Shakespeare. A nadie en verdad le gusta El rey Juan o Enrique VIII, o Enrique VII tercera parte, a nadie le gusta eso. De hecho, cuando llegue a casa voy a revisar sólo los títulos de Shakespeare y ver cuáles de verdad quiero leer, y probable sean unos 15, de 60. Y ocurre lo mismo con Dickens… Jane Austen es quizá una ligera excepción en eso. Tiene tres novelas que son más fuertes que las otras tres, pero no por una distancia enorme. Pero aún con mis autores favoritos, hay grandes áreas que no… Estos autores son tan buenos que te pueden llevar a cualquier lado, pero a veces te llevan a donde no quieres ir”.

“La única persona que ama todo el trabajo del escritor es ése escritor”.

“A mí me gustan mis novelas, entre más recientes, más me gustan”.

Sin cortapisas, directo y sin poses intelectuales Martin Amis confiesa que después de más de tres décadas de haber escrito El libro de Rachel, ya no se siente identificado con la novela.

“Intenté releerlo hace un año o dos y no pude hacerlo. Porque sabía… Básicamente conoces tu trabajo desde el corazón. Cuando lo terminas lo conoces desde el corazón, así que es muy familiar para ti cuando regresas a él. Pero entonces me pareció muy crudo desde el punto de vista técnico”.

También considera que era necesario escribir Experience, esa suerte de autobiografía en la que predomina la figura de su padre, el también escritor Kingsley Amis.

Experience, la historia del padre

“La hice poco tiempo después de que murió mi padre. Y pensé… Siempre supe que tenía que escribir acerca de mi y de mi padre, porque creo que no hay ningún otro caso de dos novelistas… Hay hermanos y hermanas, pero no padre e hijo. Hay madre e hija. Pero no padre e hijo que tengan el mismo tipo de escritura, la misma cantidad de libros… Así que pensé: hagamos esto ahora, y nada de ficción por un tiempo, y se sintió que era el momento perfecto”.

“Phillip Roth llamó a unas de su memorias Los hechos, y no puedes decir eso de una novela”.

Kingsley Amis. ¿Camaradería de padre e hijo o rivalidad entre escritores?

“Crecer con un padre que se dedicaba a lo mismo significó que muchas veces no estábamos de acuerdo acerca de la ficción. Y a mí me gustaban sus cosas mucho más que lo que a él le gustaban las mías, lo que es natural, yo creo: te gustan tus mayores, no te gustan los más jóvenes. A mi no me gustan los escritores jóvenes, a mi me gustan los escritores viejos, los escritores muertos. Pero lo que significó, al final, es que tuvimos una relación muy buena de padre e hijo y también una amistad literaria”.

Lector asiduo de Nabokov, Amis habla sobre sus lecturas de estos días.

“Estoy leyendo las mismas cosas viejas. Creo que tu biblioteca se hace más pequeña conforme envejeces, y entonces haces más relecturas. Nabokov decía que no puedes leer una novela, sólo puedes releer una novela porque no puedes escuchar una pieza de música y pensar: bueno, ya está, vas a querer oírla de nuevo, y cuando la oigas por segunda vez sabrás que esperar, vas a tener una idea del cuadro completo, y la vas a escuchar otra vez. Y es lo mismo con la ficción, si te gusta un libro, si lo relees cada cinco años vas a encontrar que es una nueva experiencia porque tú has cambiado, y los libros, los grandes libros, parecen hacerse nuevos cada pocos años”.
Martin Amis se levanta al terminar la entrevista. Su figura alargada y algo frágil se pierde entre quienes lo esperan para hacerle más entrevistas. Ha dicho que acaba de terminar una novela y está tomando un pequeño receso de la ficción.

Supongo que, por un rato, tendrá que usar traje todos los días.

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