De cómo cada cabello vale por sí sólo


En 1983 Margo Glantz publicó una edición muy pequeña de De la amorosa inclinación a enredarse en cabellos. Treinta y dos años después, el material original de este libro, revisado por la escritora, regresa a librerías con el nombre de La cabellera andante, ahora bajo el sello de Alfaguara. Una vez más, Glantz apuesta por romper las barreras entre los géneros literarios.

“Es la única forma que tengo de escribir y además es la que más me interesa. Me interesa esa ruptura. Me gusta la intertextualidad, me gusta la cosa intergenérica, en el sentido de que ya no podemos manejar de una manera tan estricta, y es imposible, y ha dejado de hacerse, esos géneros absolutamente definitivos”.

Para la autora de Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador, “Cada época tiene su forma de enfrentarse a la realidad en la escritura. Ahora, no creo que el tipo de fragmento que yo haga sea tampoco excesivamente original; creo que el fragmento ha sido practicado a todo lo largo de la escritura. Sólo que ha sido menos apreciado que las formas tradicionales de escritura”.

Y como no tiene pelos en la lengua, Margo no teme expresar sus opinión sobre la industria editorial en voz alta: “Creo que es la cosa imperialista de las editoriales que exigen que los libros sean de fácil lectura para vender mejor. Entonces un libro que provoca dificultades en el lector, y que exige una compenetración, es decir, una especie de trabajo con el texto no pasivo, favorece la pasividad del lector”.
En esta edición de La cabellera andante se recupera un ensayo de Jean Franco en el que la feminista estadounidense habla de la obsesión de Margo Glantz por las partes corporales.
“Son fragmentos”, dice Margo, “y el cabello queda perfecto porque la cabellera consta de pelo suelto, que juntos forman una cabellera. Y mi libro quiso ser eso”.

Después de advertir que desconfía de los doctores que se especializan en la uña del dedo gordo del pie izquierdo, la escritora remata:
“Yo creo que el cuerpo se va reintegrando a partir de los pedazos. Creo que así como pongo pelo suelto, todos los pelos sueltos conforman una cabellera, aunque sea andante o errante”.

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