“Elizabeth Bishop (1911-1979, Massachusetts) bebía destructivamente porque era una alcohólica” escribe Brett C. Millier en Elizabeth Bishop: Life and The Memory of It, (1992) “pero por qué empezó a beber es una cuestión más compleja. La respuesta que propuso en A Drunkard es comprensiva -muchos adictos al alcohol describen beber para llenar un vacío, y lo doloroso de ese poema es la distancia entre el bebé en la cuna y su madre en el césped, y las duras palabras que son su único intercambio. Había un vacío en el centro de la vida de Elizabeth Bishop, y ella no era capaz, tanto por su temperamento como por su formación, de hacerle frente. A una naturaleza tan reticente, que guardaba los recuerdos dolorosos y la angustia personal fuera del alcance aún de ella misma, el alcohol le daba permiso de hablar, de llorar, de dejar de ser la estoica chica de Nueva Inglaterra que se habría esperado que fuera”.

Lo cierto es que Bishop perdió a su padre cuando aún era una niña de menos de un año de edad y que su madre sufrió problemas psiquiátricos desde que ella tenía cinco. Y las pérdidas no terminaron ahí para la ganadora del Premio Pulitzer de Poesía en 1956: su gran amor, la arquitecta Lota de Macedo Soares, con quien vivió durante su exilio voluntario en Brazil, se suicidó años después, en Nueva York.

Durante cuatro décadas, sólo escribió cuatro libros de poemas. Se dice que era excesivamente crítica con su propio trabajo. “La poesía de E. Bishop”, escribió Octavio Paz, “tiene la ligereza de un sueño y la gravedad de una decisión”.

Elizabeth_Bishop,_1934_yearbook_portrait
Elizabeth Bishop en 1934

A Drunkard

I picked up a woman’s long black cotton
stocking. Curiosity. My mother said sharply
Put that down! I remember clearly, clearly —

But since that night, that day, that reprimand
I have suffered from abnormal thirst —
I swear it’s true — and by the age
of twenty or twenty-one I had begun
to drink, & drink — I can’t get enough
and, as you must have noticed,
I’m half-drunk now?.

And all I’m telling you may be a lie?

 

393000l
Elizabeth Bishop y Lota de Macedo Soares

Visita a St. Elizabeth’s

Esta es la casa de Bedlam.

Este es el hombre
que está en la casa de Bedlam.

Esta es la hora
del hombre trágico
que está en la casa de Bedlam.

Este es el reloj pulsera
que da la hora
del hombre tan locuaz
que está en la casa de Bedlam.

(…)
Estos son los años y los muros y la puerta
que se cierra sobre un muchacho que golpea contra el piso
para sentir que el mundo sigue allí y es plano.
Este es un judío con un gorro de papel periódico
que baila alegremente por la sala
hacia los entablados mares que se van
más allá del marinero de ojos fijos
que sacude el reloj
que da la hora,
del poeta, del hombre
que está en la casa de Bedlam.

Este es el soldado que vuelve a casa de la guerra.
Estos son los años y los muros y la puerta
que se cierra sobre un muchacho que golpea contra el piso
para saber si el mundo es redondo o plano.
Este es un judío con un gorro de papel periódico
que baila con cuidado por la sala
avanzando sobre el tablón de un ataúd
con el chiflado marinero
que muestra su reloj
que da la hora
del desdichado
que está en la casa de Bedlam.

(Elizabeth Bishop escribió este poema cuando fue a visitar a Ezra Pound al hospital psiquiátrico de St. Elizabeth’s).

Anuncios