Leer es apropiarse del conocimiento. Entrevista a Antonio Ramos Revillas


Leer es apropiarse del conocimiento. Entrevista a Antonio Ramos Revillas

Por Consuelo Sáenz

 “Cuando di el primer taller literario en mi vida, llegó un chavito que tenía en ese entonces 17 años. Llevó un cuento de una cuartilla. Era un cuento con defectos, lo que sea, pero, se trataba de un tipo, un obrero que va regresando a su casa. Se baja del camión, y trae diez pesos en la bolsa, nada más. Afuera, en la parada del camión, hay un tipo que vende muñecas de trapo y valen diez pesos. Y él tiene una hija –el obrero- entonces se acerca a ver las muñecas para llevarle un regalo a su hija, y justo en el momento en que va a sacar el dinero de la bolsa le tocan el brazo y es un viejito casi muerto de hambre, así en las últimas, pidiéndole limosna. En un párrafo, desarrolló las dudas del personaje para llevarle la muñeca a su hija o darle los diez pesos de limosna al viejito. Si me preguntan en qué acaba no importa, no me acuerdo. Ese cuentito de una cuartilla que estaba mal escrito, yo dije: aquí hay un escritor ¿por qué? Porque en un párrafo desarrolló ese conflicto interno, esa tensión interna del personaje. Ese escritor se llama Antonio Ramos Revillas”

Eduardo Antonio Parra, escritor.

 

Antonio Ramos Revillas. Foto: Facebook

Encontré a un hombre de 38 años con el aspecto de un niño genio, autor de más de una decena de libros, entre los que destacan algunos temas infantiles: Galaxias como nueces, Puppy love, Mi abuelo el luchador y Un gigante en busca de grandeza. Tuve la impresión de que, gran parte de su indiscutible talento se debe a la actitud con la que observa el mundo: curiosidad inagotable, frescura, novedad. Podría asegurarlo, el tema que nos atañe se dirige en la búsqueda de propuestas para hacer de nuestra patria la nación independiente, humana y generosa que promueve el juramento a la bandera cada lunes en todas las escuelas de educación básica mexicanas. Formulé algunas preguntas con la certeza de estar hablando a la persona indicada, de verdadero interés por el humanismo, por la cultura, las etnias y los dialectos. Son temas pertinentes. Su cargo como Director de la Editorial Universitaria viene a coronar esa pasión e iniciativa que ha manifestado desde siempre como promotor de la lectura. Con él si van las cuestiones a fondo, “las cartas sobre la mesa”.
Considerado como uno de los escritores mexicanos más talentosos, Antonio Ramos Revillas (Monterrey, 1977), es sin duda, el consentido de la literatura mexicana actual.
Antonio, el 26 de enero fuiste designado Director de la Editorial Universitaria, nueva dependencia en la máxima casa de estudios de la UANL. ¿Cómo llegas a ese puesto y cómo recibes la noticia? 
Como todo este tipo de noticias la recibí con una mezcla de curiosidad, incertidumbre y felicidad. Curiosidad porque abre al menos para mí una gama de nuevas experiencias que espero disfrutar, aprender de ellas y tolerar, incertidumbre porque la carga, aún compartida con el estupendo equipo de trabajo del departamento de la Editorial Universitaria, con la que he trabajado en estos años de manera externa, no será fácil de llevar y de felicidad porque el hecho de que una institución como es la Universidad se fije o valore el trabajo que he hecho antes resume un gran estímulo.
¿Cómo fue el proceso de selección? Es decir, alguien te postula, tú te postulas ¿qué se toma en cuenta a la hora de designar a los candidatos?

La manera de postulación, como en muchos casos, están llena de tantos avatares, pero al final me gustaría pensar que ha sido valioso en algo el trabajo que junto con mi esposa, Orfa Alarcón, hemos desarrollado en Nuevo León en los últimos tres años como gestores culturales del libro y que de ahí se barajó esta selección.
Vas en sustitución de José Celso Garza, que ha sido nombrado Secretario de Extensión y Cultura. Al dejar su cargo, él mencionó que: Buscarán nuevos horizontes y que los cambios suponen un mayor rigor en los procesos de selección y producción en la UANL, distinguida como la universidad que más libros publica fuera de la Ciudad de México, con un promedio anual de 200 títulos. 
¿Tienes ideas respecto a qué cambios se implementarán? ¿Cuáles son las necesidades actuales con las que te has encontrado al tomar la batuta?  
En las charlas previas y posteriores al nombramiento pude repasar lo que ha hecho la UANL en materia de Ediciones y el trabajo es amplio, muy rico, pero también diverso. Mi trabajo y del equipo con el que estaré será de recortar fronteras, establecer límites entre colecciones, organizar, ordenar, ajustar. Una vez hecho eso, el siguiente paso es sostener el rico espacio de diálogo que hay en la Casa del Libro, pero también hacer que estos materiales puedan llegar con más facilidad a la comunidad universitaria, maestros, investigadores y alumnos. Hay que volver más visible, hacer más horizontal el proyecto de los libros de la UANL con nuestros lectores meta. La necesidad principal es pues, ordenar y poner en acceso, ambas no son tareas sencillas, pero hay un equipo fuerte para establecerlas.

Conocer el perfil de los lectores que se acercan al libro universitario es uno de tu principal interés. ¿Cómo lo lograrán? 

Es complicado reconocer de forma tan particular el gusto o los perfiles lectores cuando no se ha hecho un trabajo de registro de cómo se lee al interior de la Universidad. Mi meta es, de entrada, que más universitarios conozcan lo que se edita en la Casa del libro, quiero acercar a más estudiantes a las ediciones de la universidad, que los libros puedan entrar a un espacio de discurso, que se comenten, que se charlen en las prepas. Esto lo intentaremos hacer con grupos de voluntarios que puedan ir como embajadores de la Casa del libro y de la Editorial Universitaria a cambio de talleres gratis, charlas con autores, libros de regalo o con descuento. Estoy seguro que hay una comunidad ávida por espacios como estos, hay que provocar acaso esos canales para conversar.

I Reacciones a la designación de Antonio Ramos Revillas
Mira, Antonio Ramos Revillas es uno de los escritores más destacados de la literatura mexicana actual. Sabe escribir y lo hace de manera contundente. Sostiene una prosa bien sopesada, equilibrada tanto en contenido como en forma. Recupera mucho de la tradición oral de la escritura y sabe cómo trasladarla a su propia narrativa. Por si lo anterior fuese poco, Antonio Ramos Revillas destaca por ser uno de los pocos escritores que han sabido mantenerse al margen de las mafias literarias, respeta el trabajo de los demás e incluso es un gran promotor de la lectura. Su nombramiento es una muy buena noticia frente a otros nombramientos culturales que han sido muy cuestionados, como es el caso de Nicolás Alvarado al frente de TV UNAM. A Antonio hay que leerlo y leerlo bien. Es uno de esos autores de los que aún se espera mucho y podría apostar nos dará más sorpresas en el futuro. Oscar Garduño (escritor, dramaturgo y columnista de la Jornada Zacatecas)

Comentaste en alguna ocasión que en Mexicali, charlaste con lectores y compradores, y fue a través de esa experiencia que empezaste a reformular ciertas visiones sobre lo que deberías publicar.

La edición no es un ejercicio democrático, me dijo una vez el maestro Felipe Garrido. Desde esa postura, cada editor tiene un canon, un estilo, sus autores. A mí siempre me han gustado las historias, escucharlas, leerlas, escribirlas también. En aquella ocasión en la Feria del Libro de Mexicali lo que descubrí de primera mano fue que para muchos lectores el concepto o la valoración de lo que es la literatura es algo muy abstracto, no tienen muchas veces y me refiero con esto a lectores en ciernes, parámetros para una selección del gusto lector desde lo literario, pero sí saben qué historias les gustan y aunque a veces son las mismas, las que los imperios del discurso nos desgastan en la televisión, siempre hay formas de resistencia a ese tipo de historias. A la gente le gustan las buenas tramas, que el libro te “pique”. Vendí muy bien en esa ocasión porque aunque tenía libros muy buenos, con grandes estrategias literarias, resumía la emoción de esas historias y la gente se los llevaba. Si no podía oralizar el libro, contarlo desde la emoción, me daba cuenta que algo había fallado al menos para mí al momento de seleccionarlo. Esos libros son los que me gusta editar, contar, los que me gustaría publicar.

¿Cuáles son tus argumentos de venta? Es decir ¿qué buscan los lectores y qué los compradores?

Historias bien contadas, historias donde además existan símbolos que nos refieran a nuestros problemas como seres humanos, a lo cotidiano, a esta belleza que tiene que ver con nuestros dolores, rencores, etcétera. Tengo un viejo conocido que ahora ya no me habla o lo hace con mucho recelo por un inconveniente que tuvimos en el pasado. Nos vemos y nos saludamos con lo mínimo de cortesía, quisiera que las cosas estuvieran como antes, pero esto no sucederá, pero ese momento de incomodidad me agrada literariamente hablando, hay ira, enojo, rencor viejo, incluso cierto olvido en ese vórtice. Creo que las buenas historias deberían tener esas zonas grises e incómodas.

¿Para qué promover la lectura, qué necesidades humanas solventa?

Desde hace un año o más, empecé a leer muchos discursos en contra de la promoción de la lectura. En alguno se minusvalora el trabajo de los promotores de lectura que no son egresados de letras o porque no han leído a todo Tagoré; en otros porque dicen que ser lector es una conquista, pero al parecer esa conquista debe ser en solitario, en la adversidad, para que sí valga la cuenta. En esta afirmación como lectores he leído tal declaración de no amor por los libros y la lectura que me espanto. Pero tras leer esas declaraciones también me pregunto si ellos están en lo cierto y yo estoy equivocado; pero aún no logro encontrar qué puede suplir a la promoción de la lectura que deje tan buenas herramientas para los futuros lectores como ésta. ¿Si no hay promoción de la lectura, entonces, con qué la llenamos? No podemos suplirla, no podemos abandonarla. Si no hay promoción de la lectura sólo tendremos páramos, calles desiertas, comunidades sin espacios de diálogo, vecinos que no se reconocen como tales, historias que nadie puede conjurar. Es decir, si no hay promoción de la lectura nos quedamos como estamos y estamos vacíos. El libro, la lectura, nos otorga o nos permite recuperar esos ejercicios de ser sociedad; de manera personal, nos permite recuperar la posibilidad del diálogo interno; cuando tenemos esos canales rotos, el promotor de lectura, mediante el libro, permite que la gente pueda mirarse desde otro tipo de historias y posibilidades, aprender a encontrarse con otros discursos para llegar a otras finalidades en su vida. Prefiero mil veces la generosidad de un promotor de la lectura que no sabe a bien por qué lo hace, que tal vez no ha leído demasiado pero que quiere propiciar el diálogo o un lector, un erudito, un gran lector que ni siquiera presta sus libros y es, como es un gran lector: egoísta, como el gigante.
¿Cuál es el perfil de los lectores en nuestro país? 
Tan diverso, tan poco cuantificable. En un texto del maestro Felipe Garrido, quien fue mi jefe en la Editorial Jus tres años, menciona sobre la necesidad de recuperar el hablar con otros de lo que leemos. Pero también hace la diferencia entre ser un lector alfabetizado y ser un lector en verdad. Yo creo que toda lectura, incluso la mecánica, cuenta, porque permite un ejercicio de la voz interior o de la lectura en voz alta. El problema es que no hemos aprendido a sacarle provecho a la oralidad de nuestro país y a revalorar muchas otras formas de consumo. Me decía hace unos meses un maestro, Evelio Cabrejo, gran promotor del fenómeno de la apropiación de la lengua materna, que a veces queremos exigir una comprensión de la obra literaria cuando muchos apenas están en un proceso de reconocer su entorno, de valorarlo, de leerlo. Entonces, de la misma manera en nuestro país tenemos distintos procesos de lectura, primero hay que respetarlos, significarlos y luego solo orientar los siguientes libros.
Eres promotor de la lectura. En mi Estado se hizo un estudio exploratorio por parte de investigadores de la UACJ, para conocer los procesos de lecto-escritura en salas de lectura del nivel medio superior en doce municipios de Chihuahua, a un nivel cualitativo. Una de las aristas de la investigación, expuso los procesos que se daban en espacios inter-lingüísticos, ya sea en el punto de encuentro de lenguas indígenas de origen, de lenguas indígenas migrantes y/o de lenguas no indígenas de influencia específica en equis comunidad. La exclusión y falta de oportunidades es constante. Si la promoción de la lectura, ya de por sí, tropieza con disyuntivas y problemáticas complejas.  
Mi pregunta es ¿cuál sería tu visión para un programa nacional de promoción de la lectura que fuera realmente incluyente de las diversas etnias y sus respectivos dialectos? 
Tremenda pregunta, y la respuesta no sé si la tenga a la mano. Pero un primer ejercicio sería igualar al menos en el discurso las formas de apropiación de las historias y saberes; porque si en algo estamos fallando a nivel nacional en la promoción, y no sé si la palabra correcta sea esa, acaso en la generación, en la invención de lectores, es que lo concentrado que hemos estado en lo literario y leer también es para apropiarnos de saberes; en ese sentido, un primer paso sería no cambiar estas concepciones de leer de cada etnia a una metodología occidental, sino reforzar lo oral en muchas de esas etnias. Un amigo dice mucho la frase: “pongo sobre la mesa”. Eso deberíamos hacer: volverlas visibles, no rescatarlas, no mirarlas desde el ambiente paternalista, sino alentarlas, reproducirlas en sus propios canales.
Es importante lo que destacas, apropiarnos de “sus” saberes, de no cambiar esas concepciones, esas formas de leer, hablar, y sobre todo, respetar y reproducir en conocimiento la historia oral de cada grupo étnico. Cito el texto de Sarah Corona, quien actualmente labora en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, de la Universidad de Guadalajara. Ella, nos ofrece un análisis de las políticas educativas y libros de la SEP para indígenas. http://sinectica.iteso.mx/?seccion=articulo&lang=es&id=443_politicas_educativas_y_libros_de_la_sep_para_indigenas 
En dicho análisis nos dice que el objetivo de la Secretaría de Educación Pública, ha sido, durante más de ochenta años, castellanizar, alfabetizar y homogeneizar a la población indígena. Y que no se advierte un interés real por conocer y fortalecer a dichas culturas.   

En el afán de la construcción de un concepto de nación hemos pasado por grandes proyectos cuyo símbolo profundo ha sido el de la invisibilidad: opacar a las tradiciones, salvo por su folclor, para volverlas asibles. Acallar las otras voces para darle solidez sólo a una: la cultura occidental a la mexicana de la que también somos presos. Esos proyectos que sin duda eran necesarios en ese tiempo, ahora me parecen obsoletos. Ahora nuestro proyecto de nación debe contemplar la diversidad, alentarla, nutrirla desde esta valorización de la cultura propia, de la lengua materna, por designarlo de alguna forma, pero incluso esa designación me parece también orillista. Pero al menos eso ha sido ya un cambio. En programa de Fomento a la lectura hay un encuentro nacional de lectores de lengua materna, en el Fonca ya hay espacios para becar a creadores en lengua materna, cada vez hay más libros de poesía, historia, de creación, bilingües y no sólo de texto para homogeneizar; me parece que hay un cambio en esa visión histórica, pero apenas tiene unos cinco, cuatro años, aún tiene mucho por hacer y una de esas asignaturas pendientes me parece es trabajar de nuevo en el símbolo de los pueblos originarios, del símbolo que representa el indígena para todo el país. En Nuevo León, al menos, ese símbolo es sumamente clasista: lo asociamos con valores más negativos que positivos, más de servidumbre que de cultura.
Antonio, La Casa Universitaria del Libro UANL es un inmueble histórico (una casa “estilo reina Ana”, construida en los años 1919 y 1920) que la institución ha renovado para poner al servicio de la comunidad distintas disciplinas de las artes, y sobre todo de la literatura, ¿es allí donde tienes tu oficina? Cuéntanos, cómo es un día cotidiano en tu vida. 
Tengo pocos días en esta casa, pero ni uno ha sido parecido al anterior. Entre revisar textos, recibir autores, imaginar proyectos, configurarme en los procesos de la casa, todos los días han sido distintos.
¿Eres hombre de rutinas?
Demasiadas, al grado que muchas veces sé que a mi vida le hace falta algo de chispa. Ahora intento romper con la peor de todas: internet y televisión en casa. La meta es dejar de ver Facebook para leer más y escribir más.
Repasando las entrevistas que has ofrecido, en las que nos das a conocer aspectos de tu vida personal además de los temas recurrentes en tu narrativa, en la que encontramos: los opuestos, la muerte y la religión. Percibo que tu vida ha estado marcada por los cambios. Te deslindaste de la religión familiar, porque consideras que un escritor debe tocar con libertad ciertos temas; que el ejercicio del escritor es romper con limitaciones. ¿Cuáles son los temas de los que aún te cuesta hablar?
Hay un texto sobre la escritura de un autor israelí que vio a su hijo morir durante la Intifada, el autor es David Grossman. Dice Grossman que escribir es estar en contacto con un tipo de dolor que es difícil de exorcizar y del que, en el trance de su escritura, ni siquiera se nota para el lector, sólo para el autor. El tema del que más me costaba trabajo escribir ya lo hice en mi última novela. Hay en esa historia verdades que tuve que escupirme y aceptar. Sí he ido rompiendo lazos mentales y espirituales de cosas que no me permitían acercarme a un estado más “honesto” y lo entrecomillo porque a veces banalizamos mucho esa frase para hablar de la verdad en la obra, pero me gustaría más usarla bajo el significado de aceptación con todo lo malo que somos para poder escribir. A menudo escribimos con lo peor de nosotros puesto en las páginas y eso me parece más honesto que los ejercicios por demostrar que se sabe o no escribir. Ahora bien, todos los temas son difíciles, pero los tratamientos son los que nos permiten mentir o no de nosotros en ellos.

Escribiste: “Rilke me recordó que también podía existir ese otro tipo de muerte: como a un invitado que se le espera en casa, para el que se ha preparado la estancia, para el que se limpian los muebles y enseres y se acomodan los sitios familiares”. Antonio, si te nombro la frase “Cualquier lugar es bueno para morir”, ¿qué sensación te produce? 
Me produce a una paz que antes sentía, a una verdad que antes creía entender sobre la muerte. Ningún lugar es bueno para morir, ninguna muerte se espera, pero acaso más que espacios y preparaciones para la muerte, ahora creo también en la palabra dignidad y eso sólo habla también de mi narcicismo. Que la muerte llegue cuando quiera, no estaré preparado, no me vestiré lo mejor que pueda, acaso con que alguien cierre bien mis ojos y me cubra me conformo.

II Reacciones
“Toño era un joven al que le gustaba hacer poesía de todo, de hecho en la prepa lo empezaron a llamar El Poeta. En ese semestre había dos Toños: uno fue elegido representante del salón y el otro nuestro Toño, así que, para diferenciarlos, siempre decíamos ¿cuál Toño, repre o poeta? Suena gracioso pero así decíamos todos. Yo creo que nadie olvida la Oda a la Hamburguesa, se hizo famosa en la prepa, aquella Preparatoria No. 7 de la UANL que lo vio en sus inicios como escritor y que ahora lo ve regresar triunfante; él es todo un artista y siempre está en evolución. Yo me siento muy orgullosa de formar un granito de arena entre las memorias de Toño, que quedarán plasmadas para las siguientes generaciones de artistas”. 
Dora Powell, amiga de preparatoria.

Los últimos hijos (Almadía, 2015) es tu libro reciente. Sabemos que trata sobre una pareja que pierde a su único hijo, luego, en su desesperación, viajan a Europa para crear un bebé artificial pero terminan por volcar su afecto en una mascota. Es una historia de venganza contra la vida, violencia, muerte, dolor y desierto. Dices que se habla más de “maternidad” que de “paternidad”. ¿Qué diferencias percibes entre ambos géneros al momento de revelarse ante la pérdida de un hijo? 
Es sólo una diferencia de comunicación que tiene qué ver con nuestra cultura, donde el hombre debe ser fuerte, callado, es decir, estar muerto. Lo que quise escribir en esa novela era un perverso elogio sobre la paternidad, el encadenamiento a los hijos que radica en nuestra cultura, sus conflictos, el embarazo, no como proceso fisiológico, como proceso de vergüenza ante la no paternidad.

¿Te molesta la presión social cuando te preguntan cuándo tendrás tus propios hijos? 
No me molesta. Y que sea una respuesta corta no esconde nada. (Risas).

Comentaste que tu intención, al principio, fue nombrar la novela Los insectos ¿Por qué? 

Por esta reflexión de cómo lo pequeño puede ser algo tan terrible después. Siempre me ha fascinado la similitud de los embriones, qué nos separa de los animales, un error biológico tal vez que nos hizo pensantes. Pero en esencia somos insectos: negros, carnívoros, lentos, no creo que los mamíferos sean la especie humana a la que somos más próximos. Hablo por los conceptos de devastación, súper poblaciones, aunque claro está, sé que los insectos generan más cosas positivas que negativas para los ecosistemas.

Proyectos en puerta, Antonio

Un par de novelas juveniles que están terminadas y revisarlas de nueva cuenta estos años y seguir en la reescritura de un par de proyectos, parte de quitar el internet es justo con el motivo de, ahora que tendré más presiones y trabajo, en casa no tener distractores para poder avanzar en la escritura.
Te nombraré algunas palabras y tú su definición:

– Canción predilecta: Yesterday

-Tender la ropa es cuestión de… optimismo

-Cuando ves un mapa, ¿qué observas?: los ríos si los hay.

– Cigarros Delicados: Mi abuelo afuera de su casa mirando la tarde caer.

-Saxofón: La misma que la anterior.

-Eugenio: La misma que la anterior.

-El canto de las cigarras: Que a veces los muertos regresan para saludarnos.

Antonio Ramos Revillas, de su puño y letra, evoca su nombramiento como Director de la Editorial Universitaria UANL, a través de su cuenta de Facebook:

Muy temprano, mientras esperaba en el octavo piso de la torre de Rectoría, le tomé una foto al paisaje que se ve desde ahí: el techo de la capilla Alfonsina, el edificio de Sistemas, el estacionamiento del Uni, el metro y más allá, los techos altos de las naves industriales con su pátina de óxido. Mientras conducía una hora atrás -perdido entre los caminos viejos de Santo Domingo y el Mezquital a donde llegué buscando un atajo- recordé cuando muy temprano tomaba el 202 para llegar a las 7 30 a.m. a la clase de Metodología de la Investigación en la FCC. Esos recuerdos anduvieron ahí junto a la primera vez que conocí el campus de la UANL en compañía de mis amigos de aquella época: Anneida Cano, Rafael Garza, Monica Morales, Ángel, Fabian Cavazos D y Dora Powell también conmigo a esas horas del recuerdo. 
Estoy muy agradecido con nuestro rector, el Ing. Rogelio Garza Rivera y con el querido Celso José Garza, secretario de extensión y cultura, por la oportunidad que me dan al frente de la nueva Editorial Universitaria. Lo que dije en esa mesa tras el nombramiento fue un poco de esos recuerdos que me tienen enganchado con la Uni y que seguirán incluso cuando pasen estos días al frente de esta dirección. 
Y gracias a todos, en serio, a todos ustedes, porque de ustedes he aprendido a leer, a pensar en todos los libros, a editar, a dictaminar libros, a corregir contras, a organizar eventos. Aspiro a simplemente volcar en la Universidad un poco de lo mucho que me han dado en tantos cursos de Salas de lectura, en Jus y Santillana Ediciones Generales y Random House. Gracias de nuevo, y la Casa Del Libro UANL seguirá con sus puertas abiertas para todos: lectores, autores, editores, promotores de lectura, divulgadores, correctores universitarios: ya nos veremos por ahí.

Consuelo SáenzConsuelo Sáenz (Ciudad Juárez, 1973) es licenciada en sociología. Obtuvo la maestría en Educación, Investigación y Docencia, por la Normal Superior de Ciudad Madero, Tamaulipas. Becaria del taller de creación literaria ICHICULT, 2010. Ha incursionado en distintos géneros: entrevista, crónica, cuento, ensayo, poesía y relato. Colaborado en prensa escrita, revistas electrónicas y radio. Participó en dos libros colectivos: Manufactura de Sueños (Rocinante Editores, 2012) y 43 Poetas por Ayotzinapa (Los Cuadernos del Canguro Bolsón Editorial, 2015). Colaboradora para la revista electrónica de arte y cultura Rancho las voces, en Chihuahua.
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