Por Celia Gómez Ramos

Uno sabe que las decisiones que uno toma, podrán cambiar todo y generar ese dolor repentino y a ratos, fracturado en el tiempo. Más, ante la cercanía o ecos que pudieran traer el ayer.

Aun así, uno decidió. No se quedó en el medio.

Cierto, el dolor llegó desde antes. Pero habrá que dejarlo de lado y mostrar como si no ocurriera absolutamente nada. Sonreír frío.

Y también, aun así, duele y duele mucho. Y lo que es peor, ella lo sabía. Sabía que esto habría de ocurrir.

El dolor punza hasta que lo matas, y para ello, o te haces duro, te aniquilas –en cuerpo o en mente-, o bien, lo sustituyes. Freud, no obstante todo los que lo han sucedido, sigue tan acompañante nuestro.

Y después, aprender a gestar los reflejos condicionados. Venga Pávlov y haga lo suyo. Correr riesgos al no habituarse a lo que por “normalidad” es…, quizá por costumbre. Aprender a no ser detractor de uno mismo, por querer hacerlo distinto. Tiro al blanco, se repitió ella.

Celia
Celia Gómez Ramos
Celia Gómez Ramos es periodista y escritora mexicana. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNAM, con estudios en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, la Escuela Dinámica de Escritores y en 17, Instituto de Estudios Críticos. Sin Dios y sin diablo es su segunda novela editada por Plaza y Janés. Las amorosas más bravas, es su primer trabajo periodístico de largo aliento imagen-texto con la fotógrafa Bénédicte Desrus. Ha publicado cuento, entrevistas, reportajes y crónicas en diversas revistas nacionales e internacionales. A partir de 2009 escribe la columna semanal “Mujeres en busca de Sexo” en El Sol de México y diarios de la Organización Editorial Mexicana. Es una buscadora de historias, y adora pulsar la ciudad y a su gente. Nunca usa pseudónimos “porque es tan difícil ser uno, que para qué tratar de ser dos”.

 

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