Bitácora de una lectora compulsiva


Soy adicta, no me arrepiento y no quiero rehabilitarme

Por Magdalena Carreño

No recuerdo la primera vez que pise una librería, ni tampoco mi primer libro y mucho menos, aunque creo que pudo ser la Filij, la primera feria del libro que haya visitado… lo que sí recuerdo es que en mi casa siempre tuvimos algo para leer, fuera una revista de modas, una historieta, el periódico o libros que pasaron de generación en generación.

Mis experiencias lectoras no están marcadas por una primera vez sino por la sensación de esperar que no sea la última. Siempre que estoy en una biblioteca, recuerdo a Borges, y espero tener suficiente tiempo de vida para devorar todos los clásicos posibles y también, por qué no, hacer un espacio para las novedades que salen cada día.

En múltiples ocasiones he gastado lo que no tenía en libros que tengo a la espera de ser leídos, qué tal si ya no encuentro esa bonita edición o, de pronto, ese autor termina descontinuado. No hay compra que me haga más feliz, ni siquiera un par de zapatos nuevos, que tener al menos uno o dos o tres… o muchos libros nuevos.

Claro, hay ocasiones en que puede resultar abrumador. La sensación de vacío que te deja un libro que estabas disfrutando mucho, la adrenalina de pasar la página y estar a 10 de llegar al final. La indecisión para saber cuál es el adecuado, qué título es el que seguirá en tu vida… elegir sabiamente o dejarlo al azar.

Esa sensación de fracaso cuando tratas de avanzar en con una historia y algo hace que no puedas ir más allá de las 20 páginas, dejarla y esperar a que llegue el justo momento para continuar, sin perder la fe en que lo harás algún día. Esos son los avatares a los que me enfrento constantemente.

Sin embargo, hay otros días en que le lectura fluye, incluso el elegir el libro por la portada o la sensación que te puede dar tan sólo un título o un nombre. A veces es casi alquímico, llegar a la librería y salir con un ejemplar que no puedes soltar, no importan desvelos o posponer una salida con amigos. Hundirte en esas páginas y olvidarte de ti mismo para ser el otro, para tener una vida paralela o muchas.

Lo reconozco. Soy adicta. Sí, soy adicta y lo grito con todas sus letras. Soy adicta al aroma del papel y de la tinta, sea nuevo o viejo, pasta dura o edición económica… soy adicta a las ideas, a los paisajes que construyen los autores, a conocer nuevos rostros, saber sus características más íntimas… soy adicta a los libros, a las palabras, a la empatía que genera la literatura… sí soy adicta y no me arrepiento y no quiero rehabilitarme.

Elia
Magdalena Carreño
Magdalena Carreño es periodista, lectora compulsiva, apasionada de la música y las artes plásticas. Creo que la literatura es el mejor escape de la realidad y a la vez, la mejor forma de acercarse a ella.
@nuitaile
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