Beber para Escribir V: Jean Rhys


Las feministas no quieren a Jean Rhys: no sólo se dedicó un tiempo a la prostitución sino que además no le importaba que quienes habían sido sus amantes le siguieran dando dinero incluso después de haber terminado la relación con ellos.

“Me parece que todo el negocio del dinero y el sexo se mezcla con algo muy primitivo y profundo”, escribió.

La infelicidad parecía ser el sino de Ella Gwendolen Rees Williams desde que nació. Era el 1890 en la isla de Dominica, cuando su padre galés y su madre criolla acababan de perder a su primer bebé, y Ella llegó justo 9 meses después. Según la biógrafa Lilian Pizzichini, esta circunstancia siempre le hizo sentirse un reemplazo.

“Sus canciones no se parecían a las canciones jamaicanas, y Christophine no se parecía a las demás mujeres.

Era mucho más negra, de un negro azulado, con el rostro delgado y de rasgos rotundos. Llevaba un vestido negro, grandes pendientes de oro y un pañuelo amarillo anudado en la cabeza con las puntas en la frente. Ninguna otra mujer negra vestía de negro o se anudaba el pañuelo al estilo de Martinica. Tenía una voz tranquila y una risa tranquila (cuando se reía) y aunque era capaz de hablar buen inglés cuando quería, además de francés y dialecto, se cuidaba de hablar como los otros. Pese a todo, los otros no querían ningún trato con ella,  y nunca veía a su hijo, que trabajaba en Ciudad Española. Sólo tenía una amiga, una mujer llamada Maillotte, y Maillotte no era jamaicana”.

El ancho mar de los Sargazos, 1966.

Nada mejoró con el tiempo: Ella se convirtió en “show girl”, trabajó como prostituta, tuvo tres matrimonios que terminaron en desastre, tuvo un bebé que murió poco después de nacer, paso un tiempo en la prisión de Holloway por asalto, además de cortas estancias en asilos mentales. Y fue alcohólica toda su vida.

Fue el escritor Ford Maddox Ford quien le dio el nombre de Jean Rhys y la motivó a escribir.

Algunas de sus obras más conocidas con: Ancho mar de los Sargazos (que es una suerte de precuela de Jane Eyre, de Charlotte Brontë), Después de dejar al Sr. Mackenzie, Buenos días medianoche y Cuarteto.

jean-rhys
Foto: rupertsmithfiction.wordpress.com

A diferencia de Dorothy Parker, Rhys no llegó a disfrutar del éxito. Javier Aparicio Maydeu escribió en Letras Libres que esto se debió “tal vez porque habló de forma prematura y sin ambages de aspectos sociales en torno a la mujer y las libertades individuales sobre los que su público natural no estaba aún dispuesto a transigir”.

“En aquel entonces una muchacha tenía que casarse; era su misión en la vida, y la que no se casaba era una fracasada. Era horrible ser una solterona, quedarse para vestir santos, como se decía popularmente. El hecho de que yo conociese a algunas solteronas que parecían completamente felices, mucho más felices y alegres que las mujeres casadas, no cambiaba las cosas en absoluto. Temía hacerme mayor”.

Una sonrisa por favor, 1979.

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