Por Celia Gómez Ramos

-Me voy a cortar las venas, escuché desde el otro lado del auricular, con voz desesperada y libreto realista.

Me angustié, pero al percatarse de la conversación, de inmediato mis amigos se hicieron cargo. Comunícamela, me pidió E, y ella le habló, insistiendo que lo pensara mejor y, no sé qué tanto… Cortaron.

Platicamos del asunto unos minutos –los tres que departíamos-, aunque nuestra fiesta continuó con un gran vino, elegido por el Sommelier Poncelis, luego de su explicación a detalle sobre los taninos. Olvidamos el asunto de las venas.

Nuestra cita acabó en exceso, como solía suceder. Después del restaurant, el bar del hotel… Y yo, siempre bien librada, gracias a ellos. Me protegían y de alguna manera salía ilesa, aunque nunca pude cuidarlos.

Después, evadí a esta mujer que se quería cortar las venas y no sabía por qué me había elegido a mí, para intentar arrastrarme a su desdicha por el simple hecho de haberla escuchado alguna vez… Es tan cabrona la soledad y tan egoísta.

Desde luego, mis amigos me tranquilizaron y argumentaron que ella no se mataría; que quién lo dice, no lo hace; que su búsqueda es someter al otro; que ese no era mi papel de modo alguno. En fin. Y yo sé que de no haber estado ellos en el momento, habría acudido rápidamente.

La vi después, con un suéter largo. Sí se había cortado las muñecas. La habían encontrado a tiempo. Todavía la reuní con mis amigos, temeraria, un día para desayunar. Conversamos como si nada. Nunca más tomé sus llamadas.

Tendría que aprender a hacerme cargo, la suerte se gasta.

Celia
Celia Gómez Ramos
Celia Gómez Ramos es periodista y escritora mexicana. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNAM, con estudios en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, la Escuela Dinámica de Escritores y en 17, Instituto de Estudios Críticos. Sin Dios y sin diablo es su segunda novela editada por Plaza y Janés. Las amorosas más bravas, es su primer trabajo periodístico de largo aliento imagen-texto con la fotógrafa Bénédicte Desrus. Ha publicado cuento, entrevistas, reportajes y crónicas en diversas revistas nacionales e internacionales. A partir de 2009 escribe la columna semanal “Mujeres en busca de Sexo” en El Sol de México y diarios de la Organización Editorial Mexicana. Es una buscadora de historias, y adora pulsar la ciudad y a su gente. Nunca usa pseudónimos “porque es tan difícil ser uno, que para qué tratar de ser dos”.
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