Élmer Mendoza: El norte es donde el corazón mejor palpita, literatura emergente de una región dura e imaginativa


Invitado por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, el escritor continúa las presentaciones de su más reciente obra Besar al detective (PRH, 2015).

Por Consuelo Sáenz

Con el propósito de rescatar espacios públicos para la promoción de la cultura y las artes en la frontera norte de México, la UACJ decidió trasladar la Librería Universitaria al antiguo edificio del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (FONART), eligiendo para su inauguración un evento de importancia literaria con la presencia del escritor Élmer Mendoza. Ubicado en la llamada “Zona Dorada” en el Circuito Pronaf (Programa Nacional Fronterizo), es uno de esos sectores de la ciudad que irradia una buena y especial vibra, reminiscencia de mejores tiempos, al que circundan cafés bohemios, antros, malls, hoteles y, lo más característico del sitio: el Museo de Arte de Ciudad Juárez del INBA. De diseño contemporáneo, obra del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, este recinto cultural fue inaugurado en 1964 durante el periodo presidencial de Adolfo López Mateos. El lugar es visita obligada para los turistas gringos. También para los de la capital del estado, que suelen viajar por carretera para realizar sus compras en El Paso.

Merodear por el lugar trae a mi mente un vago recuerdo que no he logrado asir con precisión. Imágenes sueltas en tonos sepia: tengo seis años, acompaño a mis padres que observan una demostración de vidrio soplado. Me aburro. Aprovecho que están entretenidos y salgo del lugar. Me observo jugando alrededor del espejo de agua, afuera del museo, enfrente del Centro Artesanal. ¿Cómo crucé sola la avenida?¿Cómo podrían mis padres sucumbir a tal descuido?¿Cómo regresé? Mis padres ya no existen y, aunque existieran, quizá ni ellos hubieran podido descifrar la incógnita. Nunca sabré si ocurrió o fue visto en un sueño.

Élmer por Consuelo
Foto: Consuelo Sáenz

El viernes 15 de abril de 2016 se escribió un nuevo capítulo para la máxima casa de estudios, mi alma mater, y Élmer así lo definió: “Probablemente en México no haya una librería como ésta. Compré libros hoy en la mañana. Hace unos diez años mi suegro me encargó un libro de José María Vargas. Un intelectual sudamericano que escribió ficción y que todo mundo lo leía. Hoy lo encontré aquí. Un escritor sabe lo que hace cuando recomienda una librería y la recomiendo porque la conocí”.

Acompañaron a Elmer Mendoza los escritores Ricardo Vigueras Fernández (Premio Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz, 2014), y Miguel Ángel Chávez Díaz de León (Premio Nacional de Periodismo, 2009). Al término de la presentación, el autor de Balas de plata agradece a los organizadores y a la audiencia: “Cuando uno se está formando como autor, uno quisiera que llegara un momento de provocar ciertas opiniones en los que leen sus libros y, es lo que me ha pasado esta tarde. Ambas posturas son visiones que yo deseé dijeran de mis novelas y del trabajo que he realizado. Gracias Miguel Ángel, gracias Ricardo”.

Élmer, visitó Ciudad Juárez en el 2009, en la época pico de la violencia y las ejecuciones. Ahora, después de casi siete años, ¿cuál fue su impresión?

“Muy buena, percibí una ciudad recuperada, pujante, con bastante movimiento comercial. La gente optimista y con muchos planes”.

El propósito de la escritura, en su caso particular, ¿sería la denuncia o sólo una mera descripción de los hechos violentos que acontecen en nuestra sociedad?

“Quiero escribir buenas novelas. Novelas con sentido estético y social. Desde la primera los lectores ponen la parte de denuncia, la parte que remueve conciencias. Son mi complemento perfecto”.

Ha mencionado que en su obra ha dejado escenas dolorosas por las cuales el país atraviesa. Mi inquietud sería, dejar un testimonio de los hechos violentos, de la guerra contra el narco y las ejecuciones y feminicidios ¿es una forma de perpetuar la violencia o una forma de hacer conciencia?

“Ninguna de las dos cosas ocurre si los lectores no lo deciden. En mis novelas está un país, su parte dolorosa, no me siento cómodo en las estéticas íntimas, esa donde parece que los problemas son imaginarios. Me gusta señalar, tocar las llagas de Cristo, pero como un acto literario: cuando mis lectores se suman automáticamente se convierte en un acto social”.

¿Por qué se interesa la gente en el tema de la novela negra? ¿Qué necesidades humanas recompensa?

“Creo que porque es una literatura humana, que toca problemas reales, situaciones tangibles. Remueve la necesidad de esperanza y también la parte emotiva de la vida. Sentir emoción es un derecho humano. Nadie es completamente bueno ni completamente malo. Es decir que, cualquiera de ustedes puede salir de aquí, presentarse una circunstancia inesperada y cometer un delito. Vamos nosotros (los autores) y escribimos la novela y dicen “eso no puede ser”. Eduardo Antonio Parra escribió una novela que es así, se llama Nostalgia de las sombras, ambientada en Monterrey. Un señor está esperando un camión llegan unos tipos y lo asaltan, él va del trabajo y lleva una barra de metal, se enoja tanto que les empieza a dar con la barra a los tipos y los mata. A partir de ahí huye. Se convierte en el delincuente más buscado. Pasa, puede pasar, evitemos que pase. La forma de responder es lo que nosotros contamos. Los seres humanos todos nosotros, cómo asumimos, participamos, nos angustiamos, cómo vivimos ese universo del delito; nuestra relación con los delitos. Una buena novela, bien escrita, el primer requisito es que deba ser comprendida de muchas maneras. Algunas veces se logra, otras no”.

A su criterio, ¿existe diferencia entre Novela negra mexicana, Narco narrativa y Literatura del norte? Porque se puede caer en el error de creer que todo eso ocurre en el norte, entonces, las diferencias son casi imperceptibles: norteños, desierto, frontera, narcos, policías y balazos.

“La literatura que trata el narco es mundial. Lo del norte es más amplio. El norte es donde el corazón mejor palpita, literatura emergente de una región dura e imaginativa”.

Élmer 1
Elmer Mendoza en entrevista con Consuelo Sáenz

¿Hacia dónde se encaminan dichos géneros?

“Espero que se encaminen hacia la máxima calidad. La novela policiaca es un registro y es un registro muy aproximado a lo que es la vida real. No solamente un registro sobre las formas en que se administra o se deje de administrar justicia, sobre cómo estamos organizados en relación a eso, cuáles son el tipo de delitos que sufrimos o que ejercemos, en su caso. Las sociedades generan sus delincuentes y esos delincuentes generan delitos que muchas veces son diferentes. La literatura del norte nació con la bronca. Al principio era inaudito “¡Pinches norteños cómo se les ocurre ponerse de moda! De dónde salen esos vatos de Ciudad Juárez que quieren escribir novela, o los culichis o los tijuanos o los de Monterrey, ¿qué les pasa?”

“Era muy chistoso; estoy hablando del 2000, 2001, por ahí; entonces nosotros decíamos “¿Y por qué no?” Conforme fuimos creciendo y que muchos de ellos, los críticos sobre todo, de suburbios urbanos, nos descubren pero fuera de México. “¿Qué hacen estos locos aquí? Traducidos al alemán, al francés!”, se preguntaron, “¿qué hacen aquí?” ¡Y son los norteños! Y llegamos para quedarnos. Ahora, lo más importante fue que reactivamos el movimiento de la novela negra, que ahora sí en México pueden presumir que hay novela policiaca de calidad. Hemos roto la barrera de la academia en México. Porque es otra novela policiaca, que igual se parece, tiene como un manchón que es la clásica y sobrevive. Es la matriz y por ahí nos movemos todos pero, la originalidad está en otras cosas, es lo que tiene que ver con el lenguaje, con los perfiles de los detectives, con los casos que resuelven o que no resuelven, también. Entonces, hay un género que hemos reactivado, que hemos hecho nuestro y que es para presumir. Estamos, sí, partiendo de una novela publicada en 1969 que se llama Complot mongol, una obra maestra”.

¿Qué importancia tiene el lenguaje, “no como detalle de color o graciosa curiosidad lingüística”?

“El lenguaje es parte de la identidad, entonces es muy importante. La literatura negra es lenguaje. Cada delito requiere sus propias palabras para nombrarlo”.

La RAE rechazó el uso de todos y todas. Es usted de los que piensan que no se necesita modificar el idioma para propiciar la igualdad de género.

“Mientras lo aceptemos los hablantes, no se preocupe por la RAE”.

Élmer, si aseguráramos que la novela negra siempre se ha alimentado de violencia, entonces, dicha exposición ¿sólo compete a los varones? ¿Es más violento el hombre que la mujer?

“No tiene que ver con autores, hay mujeres geniales como Agatha Chistie, Batya Gur o Sue Grafton. La diferencia está en los delitos; creo que ambos somos violentos hasta que no se demuestre lo contrario”.

Édgar “El zurdo” Mendieta “admira a las mujeres culichis: buena pierna, mucha nalga y poca chichi; le gustan así, siempre y cuando sean de carácter fuerte y no teman a las cucarachas”. Élmer, el erotismo en la novela policiaca es un ingrediente elemental. ¿Cuál es el rol de la mujer, como personaje, en la novela policiaca mexicana en la actualidad?

“Es muy importante. En mis novelas una mujer es la cabecilla del cártel más poderoso, la detective Gris Toledo es muy inteligente, Ger es prudencia y rock. BEF, Peña, Orfa, Iris, Hagenhbeck, Caneyada, etcétera, le dan lugar preponderante a las mujeres”.

“Es muy difícil el manejo del erotismo cuando uno no escribe novela erótica, es realmente muy difícil. Yo traía esa idea de introducir señales eróticas en mis novelas y conversé con un escritor peruano que se llama Santiago Roncagiolo (Lima, Perú, 1975). Él publicó una novela donde la historia ocurre en Japón, sobre el mito que existe entre el sexo y los japoneses, la comida afrodisiaca y las geishas. La clave es crear una atmósfera, de tal suerte que cumpla un principio fundamental y que me dijo una mujer, Beatriz de Moura (Río de Janeiro, 1939): “La novela policiaca se lee con una mano”. Entonces ¿Cómo puedo conseguir eso? Al menos que mi lector pueda ubicarse en ese punto exacto. En mi novela anterior que se llama Nombre de perro intenté un capitulo muy breve, que es el capítulo 13. Y sé que es el número trece porque después muchas personas me dijeron que fue el mejor capitulo. Cuando voy a hacer una escena similar en Besar al detective, siempre tengo tendencia a que las cosas que me salen muy bien no tengo derecho a repetirlas. Es como si los momentos felices de los seres humanos no se repiten, siempre puede haber otros momentos felices pero tienen otros elementos que los hacen distintos. Mucho tiempo estuve pensando en eso. Lo que decido es utilizar un código cerrado pero un código que además ha utilizado Cortázar en el capítulo 68 de Rayuela. En lo que voy a leer el capítulo 68 y, a robarle al maestro algunas de las palabras que pudiera mezclar con las palabras que me he inventado, pero con las que no conseguía crear una atmosfera. Una atmosfera erótica que es tan humana. Y ustedes que han tenido miles de experiencias eróticas se iban a reír de mí, y eso yo no lo puedo permitir, yo soy culichi. Tengo un código cerrado y dentro de una escena muy concreta (en el libro) y me llamó la atención (que lo mencionaran, los presentadores) creí que lo conseguí, ustedes lo van a encontrar. Espero que les guste, y si acaso ocurre, que lo lean con una mano porque la otra la tendrán ocupada quién sabe dónde, me sentiré muy feliz y ustedes puedan recordar ese momento de otra manera. Creo que si ya he conseguido hacer eso en dos novelas, lo podré intentar una vez más. Pero nunca me metería en la aventura de escribir una novela erótica.”

¿Qué respondería a las personas que definen sus obras como “sexistas”?

“Sólo una vez ha ocurrido y el público femenino tomó la palabra y le explicó a la persona que lo decía un punto de vista en que demostraron no tenía razón”.

Édgar “El zurdo” Mendieta lleva sus iniciales ¿es casualidad?

“Sí”.

¿Qué sigue, después de la promoción de “Besar al detective”?

“Espero la promoción de la siguiente”.

Mencionó que había comprado libros en la Nueva librería universitaria. ¿Qué libros compró?

“Compré tres libros: Cartucho de Nellie Campobello…”

Interrumpo, ¿Qué le pareció el discurso de Rosa Beltrán cuando ingresó a la Academia Nacional de la Lengua, dedicado a Nellie y la necesidad de resignificar su obra Cartucho?

“A mí me encantó por eso fue que lo compré. El segundo es uno de Luis Spota, porque nosotros, los negros, queremos recuperar a Luis Spota y que la gente lo vuelva a leer. El tercer libro que compré es para mi suegro, de José María Vargas Vila.

Escritor invitado

Armando Alanís CanalesArmando Alanís Canales es un narrador originario de Saltillo, Coahuila. Autor de la novela Las lágrimas del Centauro, sobre Pancho Villa. Su libro más reciente es el volumen de minificciones Narciso, el masoquista. Publica una minificción a la semana en su sección “Alfileres”, en el Suplemento Cultural Laberinto del diario Milenio. Le pedimos que le hiciera una pregunta a Élmer Mendoza. Esto fue lo que sucedió.

¿Cómo definirías a tu personaje, el Zurdo Mendieta, y qué lo diferencia de otros detectives célebres de la novela policial?

“El Zurdo es un detective afortunado, instintivo, terco, bebedor, desafortunado en el amor, con cierto grado de decencia, un poco corrupto y sin complejos. Sus diferencias con otros detectives, es que sus casos no tienen que ver sólo con asesinatos e investigaciones, sino con un país que sufre y los delitos son acciones que manchan a muchos”.

Consuelo Sáenz
Consuelo Sáenz
CONSUELO SÁENZ (CIUDAD JUÁREZ, 1973) ES LICENCIADA EN SOCIOLOGÍA. OBTUVO LA MAESTRÍA EN EDUCACIÓN, INVESTIGACIÓN Y DOCENCIA, POR LA NORMAL SUPERIOR DE CIUDAD MADERO, TAMAULIPAS. BECARIA DEL TALLER DE CREACIÓN LITERARIA ICHICULT, 2010. HA INCURSIONADO EN DISTINTOS GÉNEROS: ENTREVISTA, CRÓNICA, CUENTO, ENSAYO, POESÍA Y RELATO. COLABORADO EN PRENSA ESCRITA, REVISTAS ELECTRÓNICAS Y RADIO. PARTICIPÓ EN DOS LIBROS COLECTIVOS: MANUFACTURA DE SUEÑOS (ROCINANTE EDITORES, 2012) Y 43 POETAS POR AYOTZINAPA (LOS CUADERNOS DEL CANGURO BOLSÓN EDITORIAL, 2015). COLABORADORA PARA LA REVISTA ELECTRÓNICA DE ARTE Y CULTURA RANCHO LAS VOCES, EN CHIHUAHUA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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