Por Gabriela Pérez

Catón quiere preparar su alma para darse a la muerte. Envía a alguien al borde del mar por un poco de agua. Busca luego entre los volúmenes de su equipaje, quiere pasar muy bien su última noche; escoge un libro griego.

Yo no soy griega, Catón no me conocía, pero leyó mi historia ahí. Mi trayectoria es idéntica, partí al mar, me lancé al viento, colonicé varias orillas. Sacrifiqué a un par de hombres arrojándolos de un promontorio. Me avergoncé de la sangre derramada, me purifiqué, me marché a otra playa, hice otro emporio; una gran ciudad de tres niveles. Trabajo como siempre con lo inesperado. No sé cómo ni por qué, ¿de qué abismos se alimentan mis entrañas? Soy ahora una pausa, placer esporádico, una palabra sola, las demás son palabras huecas, yo soy una sola. Soy voraz, fuerte y persistente. Aún con todo lo que soy basta una palabra sola para resumirme. Propagaré el secreto de mis dominios, no mentiré, a menos, por supuesto, de que me convenga. Rompo un silencio equívoco para echar por tierra los fundamentos de la maldición que se arrojó injustamente sobre mí, sobre estos bosques húmedos. Hablo de ponerle fin a un falso renombre sensible, intelectual e incluso inteligente, que mancilla sin razón —hoy con menor razón que nunca— estos lugares cuya fortuna, fortaleza, rareza y benignidad antaño alababan.

Abriré la boca para arrojar verdad de todo, de aquellos antiguos acontecimientos, para arrojarlos totalmente a la luz. Lo que sigue es cierto. No me preocupa en absoluto si te das por enterado, si alguno de los que te aman y te admiran –que son muchísimos– cambia en algo la impresión o la opinión que tienen de ti. Me interesa sólo alargar cada vez más, de forma permanente e indefectible, la distancia abismal que ha habido siempre entre nosotros.

Fui por muchos años, ciega, sorda y muda. Comienzo hoy a degustar el sabor del corazón del sonido. Esta música murmura a mi oído, me transforma en pequeñísimo ente dual. Como onda y partícula pierdo y gano simultáneamente identidad. Dialogando con las vibraciones de mi cuerpo, con las respiraciones de personas y animales, con el aroma de las calles y de mi cuello. Dialogando con el silencio que disfruto cuando quiero, he aprendido a estar agradecida, a ser cada segundo más feliz con la emoción de la distancia.

Gaby
Gabriela Pérez
Elda Gabriela Pérez Aguirre nació en la Ciudad de México, el 6 de marzo de 1976. Estudió Química en la UNAM; por pasión, es profesora de ciencias, en el Instituto Escuela y autora de distintos libros de texto, de química y física para secundaria y bachillerado. Conformó parte del equipo de ciencias del Instituto Latinoamericano Comunicación Educativa, como autora de libros de texto y de guiones para Telesecundaria, fue editora de la revista Ciencias, de la UNAM. Participó en la Escuela Dinámica de Escritores de Mario Bellatin y ha conducido el programa Tripulación nocturna de Radio Efímera. Luego de colaborar con la editorial Taller Ditoria en el área de difusión y promoción, fue fundadora y editora de Auieo ediciones y de Los Libros del Sargento.
Anuncios