Me lo contó Paola: El misterio de la leche de pantera


Por Paola Tinoco

Cuando dije que iría a Barcelona a principios de enero, los amigos dudaban de mi cordura ¿quién, en su sano juicio, querría pasar vacaciones en un invierno así, cuando en México el clima es privilegiado? De todas formas me fui. Y una vez que puse un pie en la Rambla, transitable por esos días a diferencia del septiembre pasado, llena de turistas arrastrando sus maletas, supe también que elegí una buena fecha cuando vi en los aparadores una palabra mágica: REBAIXES. Y aunque tenía planeada una orgía de compras, había otro misterio qué desentrañar: el sabor de la leche de pantera.

Guadalupe Nettel había comentado algo al respecto, y me entusiasmó el misterio. Apartamos una noche para ir a ponernos felinas con la mentada bebida que yo imaginaba como una curiosidad de la coctelería barcelonesa. Margarita Millet, catalana de nacimiento, dijo que en su juventud había escuchado historias sobre la leche de pantera y precisamente por ellas nunca la probó. Carles, su hermano, nos contó una historia distinta. Aseguró haber salido a gatas de alguna fiesta luego de varios vasos de esa bebida blancuzca con sabor inofensivo. Otros lugareños simplemente desconocían su existencia y alguno que no quiso pasar por ignorante confirmó que la servían en cualquier bar que preparara cocteles. Mentira. Recorrí sacrificadamente varios de ellos y la respuesta era la misma: no tenemos leche de pantera y no sabemos dónde se consigue.

En realidad no necesitaba que me dijeran donde la preparaban porque Guadalupe conocía un lugar. La sugerencia de ir a cenar antes me hizo pensar que se trataba de una bebida fuerte como el tequila o el armagnac. Caminamos hasta el Borne, parte del distrito gótico, y anduvimos por un camino laberíntico de calles estrechas en las que se veía entrar y salir gente de los barecitos a pesar de estar en mitad de la semana. Al fin llegamos a una calle más amplia pero menos transitada, un local sin nombre con un pizarrón afuera que decía “Sí hay leche de pantera”. Pensé que yo la encontraba pero ella me encontró a mi.

Entramos enseguida. La luz del lugar era opaca y había poca gente. Subimos a una especie de tapanco de paredes ruinosas. El olor era nefasto, ¿qué es? Pregunté. Es grasa de cerdo con sidra. Aquí hacen choricitos. Mi curiosidad era tal que soporté el poco invitante aroma y me senté a esperar. La otra bebida popular en el lugar era el orujo con miel, y como algunos de los asistentes temían a la leche de pantera se pidieron una botella de orujo, fuerte pero conocido. Antes de traer las botellas el mesero nos advirtió que cerrarían a la una y media con lo que teníamos poco menos de media hora para beber y marcharnos. A su regreso, trajo consigo dos botellas sin etiquetas, una de líquido blanco y otra de color miel, con vasitos de veladora. Por fin salí de dudas: La leche de pantera sabe a leche con hierbas, como si estuviera mezclada con té. Después del primer vasito, nada especial, un sabor y un efecto inofensivo. Al segundo, una extraña sensación en el estómago: indolora, no precisamente molesta pero algo estaba ahí. Al tercer trago ya todo había cambiado. Ni ebria ni sobria, pero mucho menos alerta que antes de beberla. Antes de salir del lugar preguntamos la receta y el sidrero levantó las cejas y negó con la cabeza. Pueden mezclar leche con ginebra como los barman ésos dicen que se hace, pero eso no es leche de pantera, se los digo yo.

Salimos sin receta pero con una sensación particular.

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Como todos habíamos bebido menos de lo que planeábamos no quise pasar por exagerada y no dije que las paredes estaban latiendo. De pronto se parecían a los sueños reptílicos de Gaudí o a una ingesta de hongos pajaritos. Seguramente no iría a bailar, pero podía estar despierta y con ganas de beber más.

Rematamos la noche en el Pipa Club, bebiendo cerveza alemana, y la pantera se fue a dormir.

Paola
Paola Tinoco
Paola Tinoco es escritora y promotora cultural. Sus cuentos y crónicas han sido publicados en Playboy, Marvin, Esquire, Soho, Laberinto Milenio y diversas antologías en México, España y América Latina. Actualmente es directora de comunicación de Colofón SA de CV y vocera de Anagrama, Siruela, Acantilado, Galaxia Gutenberg y Páginas de espuma. Recientemente se publicaron sus libros Más de lo que te imaginas (compilado para Cal y arena), Mexicanos en una nuez (compilado para Posdata) y Oficios ejemplares (Páginas de espuma). Su programa de radio GULA se transmite por Radio Ibero 90.9.

 

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Poli Impelli dice:

    Ups… yo viví años en Barcelona y jamás escuché hablar de la leche de pantera. Excusa: tendré que volver pronto 😉
    ¡Abrazos!

    Me gusta

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