Por Magdalena Carreño

¿Qué es mejor el libro o su adaptación cinematográfica? ¿Cuántas veces no hemos escuchado descalificar categóricamente la propuesta visual por el impreso? Aunque, ¿cuántos hemos visto El padrino y no hemos leído la historia de Mario Puzo? 

Indudablemente hay películas que complementan las lecturas, ya sea porque el elenco representa bien la imagen que teníamos de los personajes: el único Renton que imaginamos en Trainspotting y sus secuelas tiene toda la pinta de Ewan McGregor, o porque el soundtrack da un valor agregado a la historia, tal es el caso de Las vírgenes suicidas, dirigida en 1999 por Sofía Coppola y basada en el libro del mismo título de Jeffrey Eugenides.

Trainspotting

De que existen malas adaptaciones existen, es como pensar que todos los libros son obras que se convertirán en clásicos. Por eso es que sigo llorando con la versión fílmica de El Hobbit, la cual era tan avariciosa como el mismo dragón Smaug, ¿para qué alargar las aventuras de Bilbo y agregar una historia de amor entre una elfa y un enano? 

También existen opiniones dividas, en el caso de Alta fidelidad, novela de Nick Hornby, que fue dirigida en 2000 por Stephen Frears, mientras yo me decanto por el texto tengo muchos amigos que aman la película con las actuaciones de John Cusack y Jack Black. 

Suicidas

En otros casos, hay actores que se comen al personaje y cuando llegas a ver otra adaptación no es posible desligarlo del intérprete anterior, me pasa con Mr Darcy de la versión de Orgullo Prejucio de la BBC, no existe otro ideal para mí más que Colin Firth, aunque la película del 2005 haya tenido éxito con Matthew Macfadyen y Elizabeth Bennet haya sido recreada por la afamada Keira Knightley (¡¿pueden darle de comer?!).

La magia del cine hace y deshace personajes así como anécdotas, la trilogía de El señor de los anillos, a pesar de sus muchas imprecisiones con el libro, sigue entusiasmandome. En particular Las dos torres, la cual incluye la batalla contra las fuerzas oscuras que en el libro es ganada sin ayuda élfica; sin embargo, esta inexactitud es por lo que más me gusta.

Hacer comparaciones resulta injusto; en unos casos el cine nutre la lectura y en otros, la lectura amplía la visión del cine. Es así que cuando leemos el libro de La naranja mecánica, de Anthony Burgess, descubrimos un final totalmente diferente al que plantea Stanley Kubrick en la adaptación fílmica de 1971.

A veces, los libros van acompañando al cine, es así que el fenómeno que causó Harry Potter se vio no sólo reflejado en las ventas de la historia creada por J. K. Rowling sino que también cada entrega en las grandes pantallas era un suceso que catapultó carreras como la de Emma Watson y Daniel Radcliffe. Algunos vieron primero la película y su pasión por los estudiantes del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería los llevó a la lectura, en tanto otros leían primero y luego comparaban.

La chica danesa_cub.indd

Y aunque aún o he visto la película de La chica danesa, si estoy estos días muy clavada en el libro en cual está basada (Editorial Anagrama), también tengo pendiente El renacido, el cual acaba de sacar al español Editorial Planeta.

Si quieren hacer el ejercicio de leer y comparar películas les sugiero Las relaciones peligrosas, de Choderlos de Laclos, el cual acaba de publicar Sexto Piso en su colección Ilustrado, con imágenes de Alejandra Acosta. La última versión cinematográfica es de 1999, titulada Crueles intenciones, aunque hay una de 1988 con las actuaciones de Michelle Pfeiffer y John Malkovich. Asimismo, en esta colección también pueden encontrar El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald, que en 2013 tuvo como protagonista en el cine a Leonardo DiCaprio.

El perfume, Seda, El silencio de los inocentes, Dublineses, Mujercitas… cine y literatura tienen mucho de donde escoger. Porque al final, como diría Sergio Pitol: “Uno es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas”, entre las que está también el cine.

En Twitter tuvimos la participación de algunas personas, quienes comentaron sobre sus adaptaciones favoritas. Aquí sus respuestas:

Elia
Magdalena Carreño
Magdalena Carreño. Periodista, lectora compulsiva, apasionada de la música y las artes plásticas. Creo que la literatura es el mejor escape de la realidad y a la vez, la mejor forma de acercarse a ella. @nuitaile

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