Por Irma Gallo

“Surge de mis inquietudes, de 37 años de estarme preguntando quién soy y a dónde voy, qué es lo que tengo que hacer y porqué vine a este mundo y porqué es tan difícil encontrar la felicidad”. Así responde Mariana García Luna (CDMX, 1976) a la pregunta de La Libreta de Irma de cómo surgió la idea que dio origen a su más reciente novela Memorias del más allá para vivir en el más acá (Penguin Random House, 2016), que trata, precisamente, de la búsqueda de la felicidad y de encontrarla donde menos la esperamos.

“Y un día, de pronto llegó a mi cabeza la premisa del libro: ¿qué pasaría si alguien que ya conoce toda la vida, que lo ha vivido todo nos pudiera dar algunos tips o algunos consejos. ¿Y quiénes son esos seres que ya la vivieron toda y que la pueden ver de una manera más efectiva? Pues los muertos”.

Como una suerte de Pedro Páramo (al que, por cierto, se hace referencia en la novela), Simeón, un mecánico de edad avanzada, cuyo único deseo en la vida parece ser ir algún día a Tijuana, conversa con sus muertos para averiguar en dónde se encuentra la felicidad.

El mecánico, que guarda un gran rencor contra su padre al que siempre vio alcoholizado y violento, y una enorme frustración por lo que percibió como el rechazo de la única mujer que amó en su vida, se irá encontrando a lo largo de la novela con estos y otros personajes que le van a enseñar que no todo es lo que parece.

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En la creación de su personaje, García Luna se planteó que fuera todo lo opuesto a ella: “Dije: bueno, tiene que ser un hombre, aparte que sea mayor que yo y que tenga un oficio muy sencillo para utilizar un lenguaje muy aterrizado para que todos estos consejos espirituales que manejo en el libro ponerlos de una manera muy sencilla y que el libro no suene pretencioso ni aleccionador, ni moralista. Que quien lo lea diga: qué linda historia, o qué emotiva, o que simpática”.

Con referencias literarias constantes, por ejemplo a José Saramago y a Gabriel García Márquez, Memorias del más allá para vivir en el más acá es justamente eso: una historia sencilla, emotiva, que se lee casi de un tirón y que deja a lector con un buen sabor de boca.

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“Es una propuesta de este personaje que encuentra su propia fórmula de la felicidad y que la comparte”, concluye Mariana en entrevista telefónica desde Monterrey, en donde vive actualmente.

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