Por Myriam Vidriales 

A todos nos ha pasado. En medio de una charla sobre libros, quizá con un par de copas de vino de por medio, y cuando se han agotado ya los títulos que se leyeron recientemente, de pronto alguien en la mesa pone el tema. ¿Porque ahora se venden muchos libros malos si antes solo se vendían libros buenos?

Suele ser un momento pasmoso porque nunca dicen a qué “antes” se refieren, nadie define qué es exactamente un libro malo/libro bueno, y siempre se sabe que es una discusión que terminará mal. El tema del libro bueno/libro malo es una fantasía recurrente de personas que han leído más libros leídos que el mexicano medio y asumen que eso les da un ojo clarividente para ver que son abyectas las personas interesadas en novelas eróticas, bestsellers con historias sobre crímenes pasionales, cuentos de amor con personajes que buscan su identidad, historias de niños que tienen poderes mágicos y, sobre todo, no pueden concebir cómo alguien puede considerar leer un libro en donde le expliquen el origen mental de las enfermedades, o cómo fortalecer su capacidad de introspección para que su toma de decisiones diarias sea mejor. Para esas cosas ellos leen a Baudelaire.

Estas personas están convencidas de que es solo gracias a una conspiración del lado oscuro de la fuerza (con los emperadores del marketing a la cabeza) que libros como 50 sombras de Grey (EL James), La chica del Tren (Paula Hawkings) Tokio Blues (Murakami) Harry Potter (J.K. Rowling), Tu puedes sanar tu vida (Louise Hay) o El poder del ahora (Eckhart Tolle) han llegado a cifras de cientos de miles de ejemplares, no solo en nuestro país sino en el mundo occidental entero. Su desprecio por los lectores es rampante.

La personal que publica, aspira a ser leída. Muy leída. El triunfo de un libro es, que lo lean muchas personas. Es reiterativo, pero es necesario recordar este parámetro, porque es cada vez más frecuente que esas victorias que dictan los lectores, que están construidas del codiciado boca-oreja, en la recomendación personal, en la pasión que un texto despierta en otras personas, sean menospreciadas por este supuesto establishment lector.

Para ellos estos lectores son zombis manipulados por el marketing, borregos que siguen las modas y, el peor de los pecados, no cuentan con un refinado gusto por los grandes libros, que es lo que al parecer ellos leen. Pero, noticias: ellos no son el establishment. Son solo uno de los grupos de lectores que alimentan la enorme galaxia editorial. En la cual tampoco los patrones son los miles de lectores de libros exitosos. Lo fascinante de hacer libros hoy, un momento de la humanidad en que en este planeta se publican más libros que nunca en la historia de nuestra cultura escrita, es algo de lo que los buenos editores, independientes o que trabajan para grupos editoriales, ya notaron hace varios años: el establishment lector (y editorial) ya no existe. Hay grupos y tipos de lectores, cuyos gustos se cruzan a veces, se encuentran otras y se desencuentran también. Hay tribus lectoras, identidades lectoras, una multiplicidad de lectores a todos los cuales hoy los editores deben conocer, mirar, escuchar y, sobre todo valorar. Porque ellos deciden qué es lo que les parece lindo. Y al final, como dijo Liniers, lo lindo, no necesita marketing. Solo encontrar a sus lectores.

Myriam
Myriam Vidriales
MYRIAM VIDRIALES HA SIDO COORDINADORA GENERAL DE PRENSA Y DIFUSIÓN DE LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE GUADALAJARA, EDITORA DE ARTE Y GENTE DEL DIARIO PÚBLICO DE GUADALAJARA, REPORTERA DE SIGLO XXI Y REPORTERA INVITADA DEL CHICAGO TRIBUNE. ACTUALMENTE ES DIRECTORA DE COMUNICACIÓN Y MARKETING DE GRUPO PLANETA PARA MÉXICO, ESTADOS UNIDOS Y CENTROAMÉRICA.
@LAVIDRIALES MVIDRIALES@GMAIL.COM

 

 

 

 

 

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