Por su boca la conoceréis


Por Luis Adrián Ramírez 

Ana Clavel viene a rescatar el sentido original de la sabiduría, pues “gustar” en latín es sapere, y de sapere viene sapientia, que es “sabiduría”.

Por lo tanto, la sabiduría tiene que ver más con el “sabor” que con el “saber”.

Es así que la sabiduría de Artemisa es todo lo que ha pasado por su boca. Saborear, masticar, morder y atragantarse son, en El amor es hambre, las virtudes puras que todo hombre y toda mujer debería tomar en serio para “saber (de sabor)” su paso por esta corta vida.

Ojalá que nuestra querida Ana Clavel no me acuse de spoiler, pero voy a compartir una de los tantas experiencias mágicas de Artemisa, la protagonista, la de la boca feroz y sus mordidas con saña. Pongan atención porque pocas veces me pongo teológico:

Pues resulta que “la trinidad” suele ser peligrosa pero sin la intención de ser peligrosa: Tres en la cocina. Tres en los paseos. Tres en la cama. Artemisa, su amor Miquel y Mara, la invitada especial. Debo decir que Mara no era un tercio malo. No, en absoluto. Era la invitada para celebrar los 21 años de Artemisa, pero tan especial que se quedó a vivir con ellos.

El asunto ahí era una cuestión no simple: una obsesión de Artemisa por la piel de Mara que hasta veía en sus poros bocas gimiendo y ojos brillosos que besaban. Artemisa reconoce que hubo ocasiones en que ella terminaba relegada cuando Miquel y Mara fusionaban sus cuerpos, pero a ella no le daba celos. Nada de celos. ¡Se los juro!

Con la boca se conoce y Artemisa habría que conocer a Mara con sus labios y dientes, y como todo objeto de conocimiento, comenzó a morder aquella carne suculenta: brazos, pechos, piernas, glúteos… Todo. Y Mara gritaba de dolor. A Miquel no le quedó de otra más que apartar a Artemisa y llamar al médico para preguntar la fórmula rápida para curar las heridas de Mara.

Me imagino que el doctor sintió el terror de Miquel y le pidió que le explicara lo que le había pasado. Y pues para no nombrar a Artemisa, este Miquel tuvo que decirle que una perra había mordido a Mara. Pero créanme, no fueron celos. Como en todas las relaciones hay que conocer a la que ya comparte la cama, cocina, paseos, y demás pertenencias, contigo.

Como esta experiencia, Artemisa se desnuda para que la pruebes y te la comas. Te dice su despertar, sus bosques, sus lobos y sus cocinas. El amor es hambre, la novela de nuestra querida Ana Clavel.

Luis Adrián Ramírez Ortiz es un filósofo de Mazatlán, Sinaloa, donde se encuentra el faro natural más grande del mundo. Es editor en http://www.punto.mx, el mejor diario digital de Sinaloa. Pocas veces habla como teólogo. No da consejos. Dice que es bueno alfabetizando adultos. En Twitter lo puedes encontrar como @DonLogos, aunque se sabe que en el principio no era el Logos sino el jadeo o el grito.
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