El discóbolo y la orgía de oro


Por Huemanzin Rodríguez

(Foto de portada: Discóbolo de la colección del Museo Británico, en el Museo de Shaghai. Fotografía Huemanzin Rodríguez, 1998).

 Hemos llegado a un nuevo ciclo olímpico con las esperanzas de siempre, lograr como país a través de los atletas lo que antes no hemos logrado o rasguñar de alguna forma un poco de la gloria. Lo cierto es que salvo el esfuerzo personal de los deportistas y sus familias, casi nada le pertenece al Estado, porque todo está conectado. Recordemos lo que ocurrió hace cuatro años en Londres 2012, después de la borrachera por la medalla de oro en fútbol ganada por la selección mexicana podemos formular la misma pregunta que el filósofo francés Jean Baudrillard: ¿Qué hacer después de la orgía?… Baudrillard (1929-2007) se refiere a la orgía como todo  momento donde la modernidad explota y cualquier cosa se libera, donde los modelos de representación se revuelcan con los modelos de antirrepresentación, al igual que entre la crítica y la anticrítica. Cierto es que en el medallero, México ha sido congruente, su lugar no ha sido muy distinto a su índice de desarrollo mundial.

Es lugar común saber que los Juegos Olímpicos modernos son una propuesta de Pierre de Coubertin (1863-1837), pero esta idea no nació en Francia, surgió después de que el francés fuera testigo de las actividades deportivas en clubes y universidades inglesas donde el canotaje era una tradición. En estos clubes de caballeros, que hubo en las ciudades importantes de Europa, la mente sana en un cuerpo sano era un signo de clase, buen gusto y educación. Si retrocedemos en la Historia unos años más, veremos que la idea de deporte de conjunto que hoy conocemos nace con la revolución industrial ¡qué mejor manera para entender el papel de cada persona en una fábrica si no es a través del deporte de conjunto! A mediado del siglo XIX el deporte (a través de la gimnasia) ya estaba considerado junto con el dibujo y la música, materia esencial para una buena educación, en esa revolución pedagógica Alemania, Francia, Inglaterra y Suecia tuvieron sus propios modelos. En América, mientras que la idea de deporte llega a través de los protestantes para apaciguar el deseo del cuerpo, en México la ruta es por Gabino Barreda (1), el fundador de la Escuela Nacional Preparatoria.

En 1847 Gabino Barreda (1818-1881) viaja a París para continuar con sus estudios de medicina y allá se interesa en las clases de Augusto Comte. Años más tarde, el 10 de febrero de 1868, al fundarse la Escuela Nacional Preparatoria, Barreda fue nombrado director general, y desde ahí el positivismo fue una doctrina de educación y luego de Estado. En ese contexto, en México se tiene noticia de la circulación de novedosos libros sobre gimnasia, como los que poseía el joven Porfirio Díaz, quien fue un destacado atleta incluso en sus años como presidente. Lo interesante es esto, a mediados del siglo XIX México fue una potencia educativa a la par de Alemania, Francia, Inglaterra, Suecia y Estados Unidos, donde el arte y el deporte eran fundamentales. ¿Qué ocurrió después?

 

fig 1

2.

Mientras en la Grecia antigua del siglo V a.C. era construido el Partenón, el virtuoso escultor Myron (en griego Μύρων, nacido en Eluetera 480-440 a. C.) creaba en bronce una escultura considerada canon occidental de la armonía, arquetipo del cuerpo masculino y símbolo del triunfo de la democracia sobre la tiranía: el Discóbolo. Dicha escultura desapareció, pero sabemos de ella a través de innumerables referencias y copias, pues en tiempos donde los derechos de autor no figuraban, el mejor homenaje de una obra era la reproducción con la referencia debida del autor. Una de las copias más antiguas, fechada entre los siglos II y III a.C. está en el Gliptothek Munich (Fig. 1). Los especialistas consideran que la figura es el resultado de un refinamiento de la forma del cuerpo humano, con valiosos detalles en labios, cabello, pezones, vello púbico y ojos de marfil. Myron (más reconocido por sus esculturas de animales) fue celebrado en el Imperio Romano primordialmente por sus esculturas de Zeus, Atenea y Herácles, situadas en el Templo de Hera, que Marco Antonio robó como botín de guerra y llevó hasta la capital del Imperio (2). Allí Myron se convirtió en un ejemplo para los nuevos artistas. El emperador Publio Elio Adriano (nacido en Itálica, al sur de Sevilla en el año 76 d.C.) mandó a hacer centenares de esculturas para sus espacios, como su casa de campo, donde un ejemplar del Discóbolo se encontraba en uno de los jardines. Esa pieza es parte de las joyas del Museo Británico desde que en 1805 fue adquirida a través de la colección del anticuario Charles Townley (1737-1805). Su postura recuerda la tensión de un arco antes de lanzar su flecha (Fig. 2).

Fig. 2 Fotografía de Roger Fenton, 1857
Fotografía de Roger Fenton, 1857

 

El Discóbolo de Townley (1.70 m) estuvo en México hasta febrero pasado en el Museo Nacional de Antropología como parte de la muestra el “Cuerpo y belleza en la Grecia antigua”, cuatro años antes estuvo en el Museo de Shangai, pues el Museo Británico había diseñado a través de Ian Jenkins, una exposición que llevara por el mundo las piezas de su acervo que ejemplificaran de mejor manera la belleza del cuerpo de los dioses, las bestias, los atletas y la vida cotidiana de los humanos, en una ruta que acabaría en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

En muchos sentidos el Discóbolo encapsula el mensaje de la muestra, es un atleta, un hombre joven con la perfección del cuerpo, que se entrenó en su ciudad, Atenas, siendo parte de un pequeño grupo de la elite aristocrática, era un joven al que sus padres tuvieron el dinero para mandarlo al gimnasium, una escuela restringida donde podía entrenar, al tiempo que tuvo una educación atlética, una educación en música y en el arte de hablar en público. Y todo este bagaje de identidad cultural era investido en su participación en los festivales panahelénicos, los juegos olímpicos, donde los griegos se reunían, esencialmente, para competir.  Dice Jenkins, curador desde 1978 de las salas dedicadas a Grecia y Roma en el Museo Británico. Es una de las más importantes autoridades en la materia en todo Reino Unido y además se ha se desempeñado como arqueólogo de campo en Cnidus, Turquía.

El Discóbolo de Townley fue el icono de los Juegos Olímpicos de Londres de 1948, era una suerte de reivindicación del espíritu olímpico, pero ¿a qué se debía esto?

Otra de las copias creadas por los romanos a partir del Discóbolo de Myron, es el de la familia Lancelotti, la pieza fue encontrada en el siglo XVIII en la Villa Polombaro, cerca de Santa María Maggiore. Este Discóbolo fue restaurado como se cree estaba hecho el original de Myron, y ahí es donde radica la diferencia con el de Townley: el rostro de Lancelotti está con el mentón en la misma dirección que el esternón, mientras que el de Townley, lo tiene en dirección de los hombros, una posición más natural a la mecánica para un lanzamiento.

En 1938 el Discóbolo fue comprado por Alemania a la familia Lancelotti, por el equivalente a 327 mil dólares. Era el año de los juegos Olímpicos de Berlín, entonces hubo una fuerte discusión (no novedosa) sobre la cultura heredera del origen de Occidente. Adolf Hitler quería demostrarle al mundo la posición de Alemania en una supuesta pirámide de superioridad que, de alguna manera parece continuar, es decir, si bien durante los Olímpicos los atletas y gobiernos olvidan sus diferencias para competir bajo las mismas condiciones, la competencia es otra forma de guerra, pues cada país muestra con sus atletas, sus desarrollos tecnológicos y sus modelos de educación y deporte. El razonamiento también aplica si consideramos la pertinencia de tener nuevos estadios en cada justa olímpica, y las ostentosas ceremonias de inauguración y clausura. Bien, el parámetro fue establecido en Berlín, pocos años antes del inicio de la II Guerra Mundial.

Fig. 3 Adolf Hitler en el Glyptothek Munich, 9 de Julio de  1938.
Adolf Hitler en el Glyptothek Munich, 9 de julio de 1938.
Ese 1938, en el Gliptothek Munich, fueron reunidos en una magna exposición el Discóbolo de bronce y el Lancelotti (Fig. 3). En esos Juegos Olímpicos fue creado el inédito Fuego olímpico y su pebetero. La idea fue de la cineasta Leni Riefensthal en su maravillosa película Olympia (Fig. 4), Riefensthal, quien desde principios de los años 30 era la cineasta oficial del nacionalsocialismo, propuso un origen y un presente con el fuego entre las ruinas de la acrópolis de Atenas y los majestuosos estadios de régimen, ahí volvió a la vida el atleta inmortalizado en el Discóbolo de Lancelotti (3), desde la escultura la cineasta hizo emerger al decatleta alemán Erwin Huber. Del mármol a la carne, Alemania se anunciaba la heredera de los clásicos.

Fig. 4 “Olympia” (1939) Dir. Leni Reifensthal
“Olympia” (1939) Dir. Leni Reifensthal

Los siguientes Juegos Olímpicos después de la II Guerra Mundial fueron en Londres en  julio de 1948, y el póster oficial tiene al Discóbolo en primer plano, el Palacio de Westminster detrás con las manecillas del reloj del Big Ben marcando las 16 horas, tiempo en que se inaugurarían los juegos. Con la derrota el símbolo tuvo un nuevo significado: el Discóbolo, símbolo de la herencia Griega a través de los Olímpicos estaba junto al edificio del Parlamento, la democracia estaba enmarcada con los aros que representan el mundo en paz.

Londres 1948

 

3.

En 2008, el artista chino Sui Jiuanguo (1956) presentó en Times Square de Honk Kong, la instalación “Los Discóbolos de la era moderna” (Fig. 6), donde una serie de hombres de negocio, en la pose de la escultura griega, están a punto de lanzar su disco. El artista desarrolló el concepto 10 años antes, con una pieza en resina donde el Discóbolo viste el uniforme de Mao. La escultura de 1998 es una metáfora de la revolución cultural china frente a Occidente, y la instalación de 2008 es metáfora de la producción en masa del gigante asiático, pero también pueden representar otras dos ideas.

Fig. 6 Sui Jianguo en Times Square, Honk Kong, 1998
Sui Jianguo en Times Square, Hong Kong, 1998.
A mediados de los años 80, delegaciones chinas visitaron varios países, entre ellos México, para conocer los distintos modelos de maquila y optar por uno que les funcionara mejor. En esa misma época China (que tuvo su primera participación de honor en los Juegos Olímpicos de Seúl ’88, previa a la competencia de Sevilla ’92) visitó la escuela de clavados mexicana y aprendió de los maestros míticos de las instalaciones del IMSS. Catorce años después el presidente y los medios de comunicación festejan las medallas de bronce y plata en clavados mientras que los chinos se han apoderado de los primeros lugares en los últimos tres juegos olímpicos. La maquila mexicana se ha desplomado gradualmente sin importar todos los tratados comerciales firmados, mientras que China ha crecido económicamente igual que en el medallero olímpico. En 2008 en Beijín, luego en México, he sido testigo del desprecio y descalificación de los políticos y empresarios mexicanos, que justifican nuestras desgracias frente al poder chino, ¿qué hicieron después de la orgía del GATT? ¿Qué hicieron cuando desmantelaron los centros deportivos del IMSS? ¿Qué hicieron con los altos precios del barril de petróleo?

Casi un siglo y medio después, no podemos negar que Alemania, Francia, Inglaterra, Suecia, incluso Estados Unidos (aunque sea el más desproporcionado de los países ricos), mantienen un nivel educativo importante, mientras que en México no es posible imaginar a un presidente sin que negocie con el sindicato de maestros (Elba Esther Gordillo está en la cárcel como si hubiera sido el mismo Diablo que controló a todas y cada una de las áreas del sindicato para hacer lo que ella deseaba y, ahora que ya no está, todos en el SNTE volvieron a ser la buenas personas que eran antes de ser poseídas), mientras que el grupo magisterial antagonista se niega a hacer pruebas de evaluación. En Londres 2012 la selección mexicana de fútbol ganó la medalla de oro en el mismo fin de semana en que el crimen organizado y el narcotráfico tuvieron una de sus jornadas más sangrientas del año, y el directivo de los sorteos Pronósticos Deportivos para la Asistencia Pública preparaba su comparecencia frente al fraude de más de 100 millones de pesos que se hizo en esos sorteos. Este 2016 se espera que la selección logre de nuevo la hazaña de ser el líder mundial (algo que ni de lejos podrían hacer los futbolistas profesionales), mientras que el asesinato de ediles y periodistas parece ser algo común en las noticias, al tiempo que gobernantes como los de Chihuahua, Quintana Roo y Veracruz, o el ex gobernador Moreira, por nombrar sólo a unos, redimensionan las palabras cinismo y corrupción.

No soy de aquellos que practican ese deporte nacional que señala sólo las cosas malas del país, no es así, no niego el esfuerzo de los atletas mexicanos como tampoco escribo con ingenuidad, simplemente pregunto ¿por qué lo que hemos logrado como país se nos va de las manos? El fracaso de la educación en México no se mide sólo en los millones de ninis, también en la incapacidad evidente de políticos, funcionarios públicos y empresarios que no pueden hacer negocios si no es por el compadrazgo; con políticos que en su esfuerzo en no parecer ignorantes mienten al hacer citas de libros que ni por error han abierto o de escritores o intelectuales cuyos nombres no saben pronunciar, con en riquillos con nada más que dinero que el desprecio “castiga” en medios de comunicación llamándoles Lores o Ladys, dándoles minutos de fama en una sociedad que se indigna y los encumbra. Vivimos una mediocracia apoderada porque nadie ha sabido responder a preguntas de lógica sencilla: ¿Es normal que los políticos mexicanos sean ricos? ¿Por qué son tan buenos para administrar sus crecientes bienes personales y tan malos para administrar sus responsabilidades públicas donde existen recortes sobre recortes? ¿Por qué los funcionarios son recelosos del escrutinio público e iracundos en la crítica? ¿Por qué en todos lados vemos a gente infalible pero no eficiente? ¿Por qué no nombramos a las cosas por su nombre? ¿Por qué parece que la disciplina deportiva que mejor practicamos es el juego de sombras?

Me emocionan los Juegos Olímpicos y los disfrutaré, me gusta el deporte, verlo y hacerlo, me parece hipócrita despreciarlo, quien lo niega me da la misma impresión que aquellas personas que utilizan la frase “Yo no veo televisión”, como una forma de mostrarse mejores que la mayoría, como un dogma que desprecia al cuerpo y los placeres para exaltar el alma y la mente como mejores valores. Pero en caso de que la delegación mexicana logre al menos lo que hizo en Londres ¿qué haremos después de esa orgía, y después de la siguiente, y la siguiente?

  1. Gabino Barreda estudió jurisprudencia en el antiguo Colegio de San Ildefonso, después química en el Colegio de Minería y en 1843 ingresa a la Escuela Nacional de Medicina. En 1846 defendió el territorio nacional de la intervención estadounidense y fue hecho prisionero en la batalla de Molino del Rey. Fue presidente de la comisión de instrucción pública de la Cámara de Diputados. Fundó la Sociedad Metodófila. Sus ideas inspiraron la formación del Partido Científico. En 1878, el gobierno del presidente Porfirio Díaz lo nombra embajador en Alemania. En 1881 regresa a México y poco tiempo después fallece en su domicilio en Tacubaya. Desde el 22 de enero de 1968, sus restos reposan en la Rotonda de las Personas Ilustres.
  2. Gayo Plinio Cecilio Segundo (Plinio el Viejo) 23-79 d.C. fue un escritor latino, científico, naturalista y militar romano. Su obra (la mayoría desaparecida) inspiró a Tácito (55-120 d.C.) para su libro Los Anales, y siglos más tarde, sus anécdotas sobre los artistas griegos (entre ellos Myron) inspiraron a Giorgio Vasari (1511-1574) los temas de los frescos que aun decoran las paredes de su antigua casa en Arezzo, y la idea para escribir el libro “Vida de las más excelentes pintores, escultores y arquitectos”. Ambos textos son considerados por Alfonso Reyes y Jorge Luis Borges, como parte de la biblioteca esencial para el conocimiento de la humanidad.
  3. El Discóbolo Lancelotti fue devuelto a Roma después de la II Guerra Mundial, actualmente está en el Museo Nacional de Roma.

 

 

 

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