Un día ¿en la vida?


Por Magdalena Carreño

El pulso de la Ciudad de México nunca se detiene. Sus calles bombean multitudes que bajan y suben de los colectivos. Taxis, el Metro, microbuses, combis… cada arteria está endurecida por seres que luchan, se empujan y libran batallas por hacerse de un pequeño espacio. Las palabras sobran dentro de esa hostilidad y hastío compartido.
Entre las miradas agresivas y cansadas se halla la de A.G., que detiene sus ojos negros como el café de olla en su reloj para corroborar que una vez más se había hecho tarde.
–¡Puta madre! ¡No hay camiones!– Maldice sin importar que haya más gente con él en la parada.

Estaba fatigado de ir y venir, cada día la misma rutina: casa-oficina, oficina-casa… formando parte de esta ciudad que nunca se detiene, lugar de sombras pasadas que dejaron ya su gloria y que se siguen desgastando como fotografías en los monumentos históricos, en los edificios derruidos.

Tal como esos héroes amorfos, la esposa y los tres hijos de A.G. se habían convertido en simples siluetas. El tiempo transcurría para él pensando en las cuentas que había que pagar, el mísero sueldo que a duras penas alcanzaba para la colegiatura, el pago del auto, la casa… mientras la leche subía, los refrescos, los pasajes… Todo aumentaba en un abrir y cerrar de ojos o más bien, en par de horas, lo que dura trasladarse de un punto a otro.

Ya eran más de 20:00 y todos los peseros seguían llenos, podría caminar dos cuadras y tal vez, encontrar uno un poco más libre. Sin embargo, la noche augura lluvia y el cansancio es demasiado. Una voz lejana le conduce:

–Súbale, súbale, Metro Normal.

Aborda, abriéndose paso entre la gente; algunos como con sus mochilas atrás parecen tortugas incapaces de moverse y abrir paso, parejas embelesadas como sanguijuelas sobre los tubos. Hombres, mujeres, niños… aromas mezclados: perfume barato, sudor y garnacha, la ventilación se reduce a una ventana que no abre ni cierra por completo.

Como puede se acomoda en la parte trasera, se aferra con una mano a lo que puede. El sudor escurre por su frente, se instala en sus manos, la boca se le seca, sus músculos se tensan y la espalda baja le empieza a doler.

Tan sólo unas calles y parece que los minutos en el reloj pasan lentamente, los semáforos se coluden para marcar en rojo cada cruce. A.G. empieza a desesperar, mueve sus piernas como queriendo escapar y sus dedos golpean sin ritmo el metal, con la mano que le queda libre ve su celular pero ya no tienes datos para perderse en ese mundo digital. Una cuenta más que tiene que pagar.
El vehículo avanza. Poco a poco y de cuadra en cuadra, empiezan a desahogarse algunos lugares. Al menos se percibe un poco menos rancio el aire. Una breve sensación de alivio le embarga antes de pensar en sus tripas crujiendo, el hambre y su cama son son ahora sus obsesiones.

Repentinamente el transporte se detiene. –¡Puta madre! Una parada más. ¡Oh, que la chingada! Piensa A.G., mientras dos hombres pagan el pasaje.

Una calle más y de repente, los últimos en subir sacan un par de pistolas.

–¡A ver hijos de la chingada! ¡Ya se los cargó! Pongan todo en la bolsa y no griten.

De uno en uno van sacando las carteras, los anillos, aretes…

–A ver cabrón, dame esos tenis.– Le indican a un muchacho de unos 25 años, quien sin más remedio se quita el calzado.

A.G. se tensa, no trae mucho en su cartera, al menos $100. Cuando llegan a él los ofrece.

–¿Sólo eso pendejo?

No piensa en su celular pero ellos lo exigen. Alcanza a meter la mano en el bolsillo, lo ofrece pero su instinto lo hace forcejear. Con escalofríos en el cuerpo, nadie ve claramente cómo pero un movimiento en falso y…
Alguien piensa ya el titular de La Prensa para el día siguiente.

Magdalena Carreño
Magdalena Carreño
MAGDALENA CARREÑO. PERIODISTA, LECTORA COMPULSIVA, APASIONADA DE LA MÚSICA Y LAS ARTES PLÁSTICAS. CREO QUE LA LITERATURA ES EL MEJOR ESCAPE DE LA REALIDAD Y A LA VEZ, LA MEJOR FORMA DE ACERCARSE A ELLA. @NUITAILE
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s