Por Irma Gallo

Hace 16 años, en el 2000, Sofía Segovia escribió la novela Noches de huracán. Su historia, al principio, no fue muy diferente a la de cualquier escritora que empieza a abrirse paso en el mundo editorial: envió su manuscrito a todas las grandes casas editoriales del país pero no recibió respuesta. “Ni siquiera un no estamos interesados”, comenta la autora nacida en Monterrey.

“Pero en el 2010, ya con más posibilidades y más visión artística, el estado de Nuevo León a través de ConArte buscaba talento local y publicaron Noche de huracán, lo que pasa es que era una publicación muy pequeña, muy modesta, un gran golpe de suerte para mí”.

Que el Consejo para las Artes de su estado publicara su primera novela fue un buen aliciente. Sofía siguió escribiendo, y en 2014 ya tenía otro manuscrito terminado.

el-murmullo

“Y después cuando envié El murmullo de las abejas a las grandes editoriales, a Penguin Random House, les gustó”. Bromea con el hecho de que las editoriales reciben tantos correos que muchas veces ni siquiera se molestan en abrirlos: “y esa sí tuve la suerte de que abrieran el email”.

Fue gracias al éxito de El murmullo de las abejas que a Noche de huracán se le abrió la puerta de las grandes ligas editoriales, 16 años después de que Sofía Segovia la escribiera: en este 2016 Lumen publica una versión corregida por la propia autora, ahora sólo con el nombre de Huracán.

La novela cuenta la historia de Aniceto Mora, un niño regalado a otra familia por sus padres biológicos, que a partir de entonces empieza a convertirse en un hombre solitario, reseco, sin escrúpulos, cuya vida cambiará radicalmente a partir del huracán Roxanne, que azotó Cozumel en 1998.

huracan
Su autora define esta novela como “un asalto a los sentidos, la verdad, un huracán”.

El tema de la violencia de género no está ausente en la novela: Aniceto Mora abusa sexualmente de sus hijas, y lo hace como si fuera algo “normal”·

Por ello, Sofía Segovia no justifica a su personaje central: “Creo que como niño nos conmueve muchísimo; como adulto yo quería que se hiciera responsable de su propia vida, y él sigue atado al yunque que fue regalado. Esa palabra, ese estereotipo. Puede ser un yunque, un ancla que no te deja moverte, pero él se ata y casi casi va atando más nudos a ese lastre para no ser responsable de nada”.

Huracán

Sofía Segovia

Lumen, 2016.

 

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