Parecería una obviedad, dice Laura Lecuona, editora, traductora y autora de estos ensayos con los que se inaugura la colección Caja Chica, pero todavía es necesario repetirlo; esta es la razón de ser del título de este libro.

“La misoginia sigue presente hasta en los mínimos detalles cotidianos, hasta en cómo se permite o no, a unos y a otras expresar sus emociones”.

“El libro empieza en la portada y de hecho, el título es también parte de la primera frase: Las mujeres son seres humanos. Seguramente no hace falta recordártelo, y para ti es evidente, pero mucha gente da la impresión de olvidar que sí, somos la mitad de la humanidad”, dice Laura Lecuona, quien siempre se ha interesado por cuestiones de género. Quizá porque desde pequeña sintió en carne propia el trato desigual hacia las mujeres. Como cuando una maestra les dijo que las niñas tenían que dibujar una flor o una mariposa, mientras que los niños podían hacer una nave espacial, un casco de fútbol, un balón o casi cualquier cosa.

“La idea fue de Maia Miret y Juana Inés Dehesa; ellas están dirigiendo una nueva colección de ensayo para jóvenes que se llama Caja Chica que está empezando a publicar la Dirección General de Publicaciones de la Secretaría de Cultura”.

“Las razones del título son varias. Una, en efecto es recordarle a la gente que las mujeres son seres humanos, y otra es porque la idea de feminismo con la que comulgo yo y que más clara me parece es una que entre broma y en serio dice: el feminismo es la idea radical de que las mujeres son seres humanos”.

En este libro de ensayos, Lecuona apuesta por un lenguaje claro que acerque a los jóvenes al tema. Además, utiliza referencias que les son conocidas: libros, series de televisión, películas.

“De entrada, la idea no era hacer un ensayo erudito sino un ensayo cercano a los lectores. Los lectores desde luego pueden ser de cualquier edad pero está muy pensado para jovencitos de 13 años, 14, bueno, en adelante, que a la mejor no se han topado con el tema o han vivido discusiones sobre el feminismo, han oído cómo a algunas mujeres las insultan diciéndolas feminazis”.

“Al machista le conviene que las mujeres sean sumisas y los hombres, rudos; que las niñas jueguen a la comidita, y los niños, futbol. El machista nos dice que los hombres no lloran; el que considera inferiores a las mujeres obliga que las niñas le hagan el quehacer a sus hermanos porque “eso le toca a las viejas”. El que odia a las mujeres actúa como si ellas fueran objetos sexuales a su servicio y sólo existieran para darle gusto y complacerlo”.

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