La escritora coreana que develó el velo del machismo


Por Irma Gallo

El Kpop, y específicamente BTS (Bangtan Sonyeondan), puso de moda a Corea del Sur. Primero, entre los adolescentes de la generación Z. Pero después, poco a poco, esta fascinación por el país asiático se fue expandiendo hasta alcanzar un abanico más amplio de públicos: los doramas o Kdramas (series de televisión parecidas a las telenovelas latinoamericanas), el maquillaje y otros productos para el cuidado de la piel, que marcas como Tony Moly, Missha o Dr. Jart han popularizado en esta parte del mundo, así como la cada vez mayor presencia de restaurantes especializados en comida coreana, han hecho que cada vez nos resulte menos lejana esta cultura.

BTS. Imagen de la campaña de LG

Ahora, una escritora nacida en Seúl en 1978, llamada Cho Nam-joo, es traducida por primera vez al castellano. Esto sucedió gracias al éxito de ventas en que se convirtió su novela Kim Ji-Young, nacida en 1982 (Alfaguara, 2019) en su país y el resto de Asia.

Portada de la novela en inglés

La novela se publicó en Corea en 2016 y vendió más de un millón de copias. Y apenas el 23 de octubre de 2019 se estrenó la versión cinematográfica.

¿A qué se debe el éxito de la novela? A que es una historia con la que muchas mujeres coreanas pueden sentirse identificadas. Cuenta la vida de una joven mujer, desde que es una bebé hasta que se convierte en madre, que es víctima, día a día de la discriminación (y violencia, en distintos grados) de género en su país.

Todos los hombres que aparecen en la novela tienen tan introyectado el machismo, lo llevan como una capa debajo de la piel, que ni siquiera son conscientes de ello. Unos más, otros menos, por supuesto. Si el padre de Kim Ji-Young daba por sentado que su esposa tiene que atender a su madre como si fuera su sirvienta, años después, el chico con el que se casa la protagonista, y que a todas luces es un “buen hombre” -no toma, no la golpea, trabaja para mantener el hogar, etc.-, no duda en pedirle que se embarace, aclarándole que no debe preocuparse por la carga de trabajo, ya que él “ayudará” a cambiar pañales y bañar al bebé todas las noches cuando regrese a casa.

Cuando Kim Ji-young intenta trabajar, se encuentra con que todas las empresas a las que manda su CV prefieren contratar a hombres que a mujeres. Cuando por fin encuentra un empleo, y es buena en lo que hace, descubre que sus compañeros varones, en puestos similares, ganan mucho más que ella.

Aún así, el panorama laboral para Ji-young es mucho menos cruel que como fue para su madre, quien tuvo que trabajar en una fábrica, en condiciones cercanas a la esclavitud, para que sus hermanos hombres pudieran estudiar.

Cho Nam-joo. Foto: MINUMSA

No es casualidad que Cho Nam-joo haya elegido el nombre de Kim Ji-young para su protagonista, uno de los más comunes en Corea. ¿Un guiño para insinuar que a la mayoría de las mujeres coreanas les sucede esto?

Pero, además, el libro salió a la venta apenas unos meses después de que una joven fuera asesinada cerca de la estación de metro Gangnam en Seúl, según escribió para BBC Corea la reportera Hyung Eun Kim. (https://www.bbc.com/news/world-asia-50135152).

Cho Nam-joo intercala el relato de la vida de Kim Ji-young con notas al pie de página sobre la situación de inequidad que viven las mujeres en su país. Por ejemplo, el hecho de que ganan solamente el 63% de lo que le pagan a sus colegas hombres, lo que equivale a una de las brechas salariales más grandes en países desarrollados.

Asimismo, la noche anterior al nacimiento de Ji-young, escribe Cho Nam-Joo que, por el miedo a tener una niña, su madre:

“…lloró toda la noche sin hacer ruido, hasta empapar la almohada. A la mañana siguiente, sus labios estaban tan hinchados que no podía cerrar la boca ni dejar de salivar”.

En esa época, escribe Cho Nam-joo, ” habían sido legalizados los abortos quirúrgicos con fines médicos, y como si gestar una niña fuera una razón médica para recurrir a dicho método, las pruebas para determinar el sexo del feto y los abortos selectivos de niñas eran prácticas generalizadas”.

En marzo de 2018, casi dos años después de que se publicara Kim Ji-young, nacida en 1982, surgió el #MeToo coreano. Incluso el presidente, Moon Jae-in, se unió públicamente al movimiento y anunció que castigaría con toda la fuerza de la ley a los hombres que acosaran o violentaran sexualmente a mujeres. El actor Jo Min-ki, sobre el que pesaban acusaciones de abuso sexual, se suicidó el 9 de marzo de ese año, dejando una nota en la que pedía disculpas a sus alumnas y a otras mujeres a las que había violentado.

También en marzo, pero de 2019, el cantante y actor Seungri (Lee Seung-hyun), el miembro más joven de la ya legendaria banda de Kpop Big Bang, fue acusado de proveer de prostitutas a los clientes de su compañía Yuri Holdings (la prostitución está prohibida en Corea del Sur). También se le acusó de compartir por chat videos sexuales grabados a mujeres sin su consentimiento.

Seungri in Alive World Tour. © Nicole Voon. Creative Commons Attribution

El 4 de noviembre se dio a conocer el último capítulo de esto que parece el dorama de Seungri: junto a Yang Hyun Suk (directivo de YG Entertainment, la empresa que dio a conocer a Big Bang) fue declarado culpable de participar en actividades ilegales de juego en el extranjero. Seungri jugó y perdió alrededor de mil millones de wones.

Volviendo a la novela de Cho Nam-joo, agradezco habérmela encontrado por casualidad en una de mis expediciones casi diarias a la librería Porrúa del bosque de Chapultepec. Agradezco que BTS me haya despertado el interés por la cultura coreana y por ello, el libro me haya llamado tanto la atención.

Pero sobre todo, agradezco a Kim Ji-young convertirse en un símbolo para una nueva generación de mujeres coreanas que no aceptarán (o no tan fácilmente) las penurias que vivió su madre.

O al menos eso espero.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s