No le temo a Virginia Woolf


Por Concha Moreno

Foto de portada: Virginia Woolf y Vita Sackville-West. charleston.org.uk

Estaba leyendo Virginia Woolf, la biografía que la académica Hermione Lee hizo de la inmortal escritora y me quedé pensando: ¿Por qué Virginia Woolf habrá elegido morir de una manera tan horrible?

Verán, doña Virginia tenía lo que en términos contemporáneos podríamos llamar trastorno bipolar. Según la biografía de Lee, doña Virginia fue en su tiempo considerada histérica, maniaco depresiva o simplemente loca.

Un día de 1941, Virginia dejó una carta a su esposo, Leonard Woolf, una carta de gran belleza donde le dice que no se llevará otra cosa que su enorme bondad, la de Leonard. Doña Virginia se puso un largo abrigo y fue recogiendo piedras de camino al río cercano a su casa. Llenó sus bolsillos y saltó al agua. Su cuerpo fue encontrado días después. La paz del ahogado, dice Hermione Lee en su libro.

El trabajo de Lee recuperando a Virginia Woolf y su tiempo es fabuloso. Imaginen un enorme mural, pintado por Siqueiros, digamos, donde aparecen las principales figuras intelectuales de principios de siglo. Virginia no fue a la universidad y sin embargo, su mente era tan brillante que podía echarse un tiro con John Maynard Keynes, el economista más importante de aquel tiempo, responsable de salvar al mundo de la Gran Depresión.

La biografía, y éste es un acierto de Lee, se siente como una novela río, de esas a las que uno quiere abrazarse en las sabrosas noches de invierno cuando se tiene la suerte de tener una cobija gruesa a la mano.

Virginia Woolf y Leonard Woolf en Dalingridge Place: postal de George Duckworth. 23 de julio de 1912

Doña Virginia no es una autora fácil, por eso recomiendo, si le quieren entrar al mundo woolfiano, echarse el texto de Hermione Lee porque hace tan fascinante al personaje que uno quiere correr por Las olas, la obra cumbre de Woolf.

Calma. Antes de agarrar el libro más difícil de doña Virginia y sentir que no entienden nada, busquen sus ensayos. Son de lo más divertidos. Empiecen por Un cuarto propio, piedra de toque del feminismo. Doña Virginia era tan valiente que se atrevió, en ese ensayo, a decirles a las sufragistas, sus pares, que el voto femenino no era nada sin la independencia económica y moral de las mujeres.

Tengo una relación muy cariñosa con Virginia Woolf, mi doña Virginia. Tuve la fortuna de tener una gran maestra de literatura en la secundaria que puso entre mis manos inquietas precisamente Un cuarto propio. Como dice Lee en la biografía, ese ensayo cambia vidas. La mía cambió. Me di cuenta que lo único que quería de la vida era escribir y que me pagaran por ello.

Primera edición de Orlando.
Publicado en Hogarth Press, la editorial de Virginia y Leonard Woolf, en 1928.

Durante dos décadas he recorrido la obra de doña Virginia, poco a poco, porque les digo que no es fácil. Me leí sus ensayos y sus cuentos y después me seguí con Orlando — mi novela favorita de Woolf — y las demás. Cuando cumplí 30, hace no mucho, gracias a mi profesora y amiga Lucía Melgar, me animé a tomar Las olas. Fue una hermosa experiencia, al fin sentí que doña Virginia me hablaba al oído. No le temo a Virginia Woolf.

¿Saben qué otro camino puede servir para acercarse a doña Virginia? Sus cartas, y Hermione Lee recoge algunas. Son de un ingenio y una mente vivaracha que reirán cantidad. Especialmente recomiendo las cartas de amor que le escribió a Vita Sackville-West, su gran amor después de Leonard Woolf. Doña Virginia tuvo esa pasión sáfica precisamente mientras pergeñaba Un cuarto propio. Las cartas a Vita reflejan un amor duradero y divertido. Imaginen a esas dos mujeres brillantes caminando de la mano por un gran jardín charlando de asuntos cotidianos con un lenguaje nada cotidiano.

Vita Sackville-West como su alter ego, Orlando

Otro personaje importante de la vida de doña Virginia es su hermana Vanessa Bell. Pintora, Vanessa y Virginia tenían una relación doble: como mejores amigas y rivales creativas. Se dice que Virginia escribía de pie para imitar a Vanessa que, desde luego, no pintaba sentada.

Hermione Lee es una enamorada de la vida de doña Virginia. La biografía es el culmen de una serie de trabajos previos alrededor de la autora de Al faro (otra novela fascinante). Desde ya consíganla. Virginia Woolf camina hacia el río. No la dejemos sola.

Soy Concha. Nos vemos en el próximo libro.

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