Las lecturas que la pandemia me dejó


Por Irma Gallo

Faltan menos de dos semanas para que se acabe este 2020, que parece creado por la mente de Ursula K. Le Guin, Philip K. Dick, Ray Bradbury o Isaac Asimov. Es buen momento para hacer balances; es más, casi todo el mundo los está haciendo: los medios tradicionales con sus resúmenes con “lo mejor del año”, o los colectivos con propuestas mucho más interesantes, como los maratones de lecturas; por ejemplo, #GuadalupeReinas2020 de LibrosB4Tipos.

En La Libreta de Irma nos vamos de vacaciones. Creemos que el descanso —aún en estas circunstancias cuando no podemos salir de la ciudad ni visitar a la gente que amamos— es indispensable para renovar la imaginación, la creatividad y el ánimo. El domingo pasado publicamos el último texto del año de Concha Moreno; el viernes 18 tuvimos el último FB Live; esta es la última publicación hasta que 2021 asome las narices, esperemos que con mejores intenciones que este maltrecho 2020.

Pero este, el último texto del año, queremos dedicarlo a los libros que nos salvaron.

Podría parecer banal, egoísta y hasta insultante hablar de salvación cuando mucha gente perdió a sus seres amados y otra tanta se quedó sin trabajo. Cuando la violencia doméstica explotó en muchos hogares, después de que los medios económicos para sostener a la familia se escurrían de las manos de madres y padres. Cuando millones de niños y jóvenes cambiaron las aulas y la convivencia con sus compañeros por frías pantallas de computadoras, y muchos más, ni siquiera eso pudieron tener.

Pero los libros sí salvan. Y a partir de aquí cambio el nosotros por el yo. Porque esto es estrictamente personal. Es cierto que desde adolescente le encontré el placer a la lectura; para mí —aunque se oiga pedante— nunca fue una obligación. Mucho menos una actividad aburrida o inútil. Los libros siempre han estado ahí cuando las personas simplemente no se interesaban por mí —ni yo por ellas, es cierto—. Pero este año he leído mucho más, con más vehemencia, casi con desesperación. Terminar un libro y no tener otro ahí, a la mano, para comenzarlo inmediatamente, podría haberse convertido con facilidad en motivo de angustia. Por fortuna no sucedió. No sé cuánto gasté en libros y cuántos me regalaron; sólo puedo tener un cálculo aproximado si pienso que a partir del 29 de mayo, cuando hice mi primer Instagram Live del año (que luego se convirtió en FB Live) he leído cerca de dos libros por semana.

A partir del siguiente Live ya no estuve sola. Establecí una mecánica que me encantaba: invitaba a una escritora o escritor a hablar de un libro de otro autor que le hubiera marcado. Y, por supuesto, también hablábamos de la obra del invitado. El primero fue Jaime Mesa, y con él charlé acerca de La canción de los vivos y los muertos (Sing, Unburied Sing), de Jesmyn Ward.

Con Jaime Mesa

En Instagram me acompañó gente maravillosa, que guió mis lecturas (y relecturas) de esos meses: con Mónica Maristain hablé de Desierto Sonoro, de Valeria Luiselli; con Julieta García de La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero; con Ave Barrera de Raras, de Brenda Ríos; con Margarita Martínez Duarte de su propia novela Sin ella, y de Contrapedagogías de la crueldad, de Rita Segato; con Bernardo Fernández “Bef”, de Frankenstein, de Mary W. Shelley; Gonzalo Sánchez de Tagle me habló sobre El lobo estepario, de Hermann Hesse, y sobre su poemario Tu sombra en el espejo; con Huemanzin Rodríguez tuve una charla deliciosa acerca de Moby Dick, de Herman Melville.

Con Huemanzin Rodríguez hablamos sobre Moby Dick, de Herman Melville

Ana Clavel me guió por los secretos de su Breve tratado del corazón y de Roland Barthes y El placer del texto; con Beatriz Rivas charlé acerca de su novela Jamás, nadie, y también sobre El último encuentro, de Sandor Marai. César Silva Márquez me contó porqué El palacio en la luna, de Paul Auster, había significado tanto cuando la leyó por primera vez; con Bibiana Camacho la conversación trató acerca de Shirley Jackson, sus novelas, como Siempre hemos vivido en el castillo, y su existencia extraña; Lilián López Camberos me habló sobre su proceso de escritura y su libro de cuentos Quisiera quedarme quieta; con Rosa Beltrán conversé sobre sus novelas La corte de los ilusos y Efectos secundarios, y también sobre cómo, en determinadas épocas de su vida, la han influido autores como Franz Kafka, Gustave Flaubert y Jeanette Winterson. Terminé las transmisiones de estas entrevistas en Instagram con el poeta regiomontano avecindado en Londres, Diego Flores-Jaime, con quien hablé de su poesía y de la influencia que tuvo en ésta la antología The Mersey Sound.

Con Rosa Beltrán

Fue quizá en abril (pues nos confinaron la última semana de marzo) cuando descubrí a Mónica Ojeda. Con la lectura de Mandíbula, y después de Nefando, de inmediato se convirtió en una de mis escritoras favoritas. En junio publiqué en Gatopardo esta entrevista que le hice: https://gatopardo.com/arte-y-cultura/el-horror-esta-en-la-atmosfera-dos-novelas-de-monica-ojeda/.

Probablemente fue en junio (porque salió publicada en Este País en julio: https://estepais.com/cultura/narrar-el-cuerpo-mutante-jazmina-barrera/), cuando entrevisté a Jazmina Barrera sobre Linea Nigra, un brillante y conmovedor ensayo sobre el embarazo, la maternidad y la lactancia, y sus representaciones en la literatura y las artes plásticas.

A finales de agosto hice una lectura que me removió las entrañas —sí, por su temática, pero también por su prosa poética, profunda, demoledora— y por fortuna, tuve la oportunidad de entrevistar a su autora. Estoy hablando de Las malas, de la actriz y escritora argentina Camila Sosa Villada, que publiqué en la revista Este País en septiembre. (La pueden leer aquí: https://estepais.com/cultura/yo-hice-mi-vida-sobre-el-cuerpo-de-una-escritora/).

Foto: Irma Gallo

Para el 25 de septiembre ya había mudado los Lives a Facebook, y Luis Jorge Boone estrenaba poemario. Contramilitancia, publicado por Atrasalante, fue motivo de la primera charla en vivo en esta red social.

El 8 de octubre empecé a hacer transmisiones cruzadas de algunas de mis entrevistas con Casa Universitaria del Libro, CASUL, gracias a la invitación de Rosa Beltrán. La primera fue a Sandra Lorenzano, acerca del miedo en su novela El día que no fue. Rose Mary Salum, escritora y editora, fue la siguiente invitada al FB Live de La Libreta de Irma por su libro de ensayos Tres semillas de granada. El 23 de octubre, gracias a los buenos oficios de su editor en México, Antonio Marts, mi entrevistada fue la chilena Arelis Uribe, con quien no sólo hablamos sobre su libro de cuentos Quiltras, sino también sobre periodismo y escritura:

https://fb.watch/2uBcCb8WId/

Con Arelis Uribe

Capítulo aparte (porque no fueron entrevistas en vivo pero sí igual de gratificantes) fueron las conversaciones que tuve en el marco de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca con Andrea Chapela, sobre su libro de cuentos Ansibles, perfiladores y otras máquinas; con Ariana Harwicz (a quien ya había entrevistado cuando comenzaba la pandemia en Europa sobre su novela Matate, amor, y cuyo texto publiqué en Este País: https://estepais.com/cultura/cuando-el-deseo-se-convierte-en-una-mandibula-insaciable/) sobre exilio y maternidad; con la propia Arelis Uribe y con Yásnaya E. Aguilar Gil sobre lengua, territorio, feminismos y, brevemente sobre su nuevo libro Ää: Manifiestos sobre la diversidad lingüística.

Un En Vivo que no logró serlo porque los demonios del Facebook hicieron de las suyas ese día, pero que grabé y luego edité, fue la entrevista que le hice a David Miklos por su novela Residuos; además, conversé con Jon Lee Anderson acerca de Los años de la espiral. Crónicas de América Latina, y con Miriam Toews sobre la desgarradora y al tiempo esperanzadora, Ellas hablan. (Pueden leer la entrevista aquí mismo: https://lalibretadeirmagallo.com/2020/11/18/cuando-las-mujeres-decidieron/)

En septiembre, invitada por el Hay Festival, moderé una charla entre Irene Vallejo y Juan Villoro. El de Irene Vallejo y su maravilloso (y no exagero con el calificativo), entrañable y profundo libro de ensayo El infinito en un junco también fue un descubrimiento que atesoraré. En octubre, mi querida revista Este País me publicó una entrevista que le hice antes de iniciar la charla con Villoro; la pueden leer aquí: https://fb.watch/2uDvNBIrWG/.

Octubre fue también el mes en que leí El libro de Eva, la novela en la que Carmen Boullosa desmitifica a una de las mujeres más injustamente tratadas por la historia. Me publicaron la entrevista a Carmen en Este País el siguiente mes: https://estepais.com/cultura/la-de-carmen-boullosa-una-eva-hacedora-de-su-propio-destino/.

De regreso a los Live —con la gracia de san Facebook—, la poeta Sara Uribe fue mi invitada el 30 de octubre. Hablamos de su estremecedora Antígona González y de Un montón de escritura para nada, que publicó con Dharma Books.

La siguiente charla CASUL fue con Cristina Rivera Garza, con el tema “La escritura para la reconstrucción de la memoria”, sobre su novela Autobiografía del algodón. (La pueden ver aquí: https://fb.watch/2uDeQeQy18/).

También para CASUL charlé con Margo Glantz. La entrevista se llamó “Desmontando la escritura tradicional. Los artefactos literarios de Margo Glantz”, y hablamos de varias de sus obras, pero sobre todo de su proceso creativo:

https://fb.watch/2uCv8_E_oa/

Con Margo Glantz.

El siguiente FB Live de La Libreta fue una conversación con Liliana Pedroza acerca de su ambiciosa antología de cuentistas mexicanas: A golpe de linterna, publicada en tres tomos por Atrasalante. Después —y aunque no hablamos de literatura sino de periodismo—, sostuve una charla divertida y entrañable con mis queridos amigos y ex compañeros de Canal 22: Salvador Álvarez, Perla Velázquez y Andrea Ruiz, que han creado un medio diferente y horizontal que se llama Scroll & Tap.

Para la siguiente (y última del año) charla CASUL, el 19 de noviembre conversé con Emiliano Monge sobre su novela más reciente, Tejer la oscuridad:

https://fb.watch/2uCZ_u14lJ/

Con Emiliano Monge en una charla CASUL

Debió haber sido noviembre cuando llegó a mis manos otra novela impresionante de una escritora argentina. Me refiero a Cometierra, de Dolores Reyes, que junto a Las malas de Camila Sosa Villada, Mandíbula, de Mónica Ojeda, Autobiografía del algodón, de Cristina Rivera Garza, El infinito en un junco, de Irene Vallejo, Decir otro lugar, de Eva Castañeda (cuya entrevista pueden leer aquí: https://lalibretadeirmagallo.com/2020/09/06/palabras-que-desde-el-principio-cuentan/) y La Virgen Cabeza, de Gabriela Cabezón Cámara, elijo sin duda entre los mejores libros que leí este año. (Ojo: subrayo “que leí”, porque no todos se publicaron este bizarro 2020).

En diciembre publiqué la entrevista que le hice a Dolores en la revista Lee más, de Gandhi: http://mascultura.mx/una-conversacion-con-dolores-reyes/.

El 20 de noviembre el invitado al FB Live de La Libreta de Irma fue Enrique Urbina, con quien charlé sobre su libro de cuentos Nadie encontrará mis huesos, publicado por Paraíso perdido.

En conjunto con Libros UNAM, y gracias a la invitación de Ave Barrera, el 27 de noviembre, también en el FB Live de La Libreta, conversé con Natalia García Freire, quien escribió el prólogo para La ruta de su evasión, de la escritora costarricense Yolanda Oreamuno, publicada en la colección Vindictas. Debo hacer un paréntesis para decir que el de Yolanda fue un gran descubrimiento de este año pandémico. Si quieren ver la charla con Natalia, pueden hacerlo aquí: https://fb.watch/2uDvNBIrWG/

Ya casi para terminar este año, entrevisté a Bibiana Camacho y Javier Elizondo sobre Taller Editorial Cáspita, editorial independiente artesanal que fundaron este año y en donde han publicado libros de Gerardo de la Torre, Gladiola Orozco y el propio Javier.

Sin duda uno de los FB Live más entrañables y emotivos fue la presentación de Manuscrito encontrado en una bomba molotov, primera novela de Miguel Ángel Gallo Tirado, mi padre. Si se la perdieron, acá les dejo el link: https://fb.watch/2uH7q-BJff.

Presentación de Manuscrito encontrado en una bomba molotov, con Ismael Colmenares y Miguel Ángel Gallo, autor de la novela

Apenas hace unos días, es decir, el jueves de esta semana, charlé con Jaime Mesa en el FB Live de La Libreta acerca de su más reciente novela: Resurrección. Aquí la pueden ver: https://youtu.be/M1MpULj95ro

Y para terminar el año —aunque no las lecturas porque todavía tengo varias pendientes— el viernes 18 Beatriz Rivas fue la invitada del FB Live para hablar de su novela más íntima y personal (también la más reciente): Lo que no he dicho. Véanla aquí:

Sí, ya sé que fue una larga enumeración. Y eso que no mencioné todas las lecturas que hice, porque este año pandémico leí como loca. Al principio de este texto decía que leer me salvó, y no exagero: en este desfile de días casi iguales, donde el martes se confunden con el miércoles y todos terminan pareciendo un domingo eterno, había ocasiones en que no me podía ni parar de la cama. No sé si era depresión, ansiedad, desesperanza o una combinación de todo; quizá también una sensación de inutilidad: ¿para qué levantarse a vivir un día más sin sentido, hueco, sordo?

Por fortuna encontré la respuesta: para leer. Gracias a todos esos mundos que me mostraron las lecturas que elegí, no pasé esta pandemia habitando solamente estas cuatro paredes.

Y la angustia, poco a poco, se disuelve.

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