Cornelia Funke: la metaliteratura para niños


Por Concha Moreno

A los libros de Harry Potter les debo mucho. Me sacaron de una profunda depresión cuando era adolescente. Desde entonces se han vuelto una especie de amuleto a los que vuelvo cada vez que me siento triste. Sin embargo, no creo que JK Rowling sea una gran escritora. Tiene don para la comedia y la aventura, pero su estilo no es pulido. Es, digamos, como una mesa de madera sin lijar.

Pensaba en qué escritores contemporáneos para niños me parecen me parecen notables. Philip Pullman, por ejemplo, el autor de la trilogía La materia oscura (hoy una serie muy exitosa de HBO). Lemony Snicket con su Serie de eventos desafortunados es un maestro del humor. Ni qué decir de Ursula K. Le Guin con sus increíbles Crónicas de Terramar, una lección de cómo escribir para niños es todavía más exigente que escribir para adultos.

Ursula K Le Guin

Pero mi favorita, sin duda, es la alemana Cornelia Funke. Es una maestra de convertir ideas aparentemente simples en historias de dimensiones épicas.

Creo que le he leído todo, tanto así me gusta. De sus libros, mi favorito es El señor de los ladrones, un canto de amor a Venecia. Es la historia de dos hermanitos que de pronto se ven solos y perdidos, y son acogidos por una pandilla de niños ladrones. Es hermosa, cualquiera que sea romántico y quiera encontrar un lugar seguro, ahí es.

Puesto aparte El señor de los ladrones, aconsejaría a cualquiera comprar la serie Mundo de tinta para disfrutarlo como si se tuviera de nuevo 12 años. Y si tienen niños en su vida, es una trilogía para compartirla con ellos.

El señor de los ladrones

Así como El señor de los ladrones es una carta de amor a Venecia, Mundo de tinta lo es de los libros. Los protagonistas son una familia de lectores y enamorados de los libros: el padre es un restaurador de libros antiguos (esos que llaman incunables) y la hija es una lectora sin tregua. De pronto, por circunstancias que ustedes tienen que leer ya (¿qué hacen aquí? ¡Vayan a leer a Cornelia!), se ven absorbidos por un libro.

Uno de los mejores momentos de la serie es cuando el autor de ese libro también es tragado por él. Se da cuenta de que sus personajes tienen vidas independientes a él, y eso lo desespera: “¡Háganme caso! ¡Ustedes no pueden hacer eso! ¡Yo no los escribí así!”.

Es no sólo un ejercicio de imaginación, también es uno de metaliteratura para niños. La metaliteratura es cuando la literatura reflexiona sobre sí misma: en Mundo de tinta Funke le entra sin miedo y el resultado es simplemente genial.

Funke tiene otras series y publica muchísimo. Su último trabajo es la novelización de El laberinto del fauno, la película de Guillermo del Toro. Yo que ustedes me gastaba la quincena en los libros de Cornelia Funke.

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