La felicidad es resistencia para los caribeños: Mayra Santos Febres


Por Mónica Maristain

A veces dicen y uno no puede discutir: ¿por qué los desastres naturales pasan en las zonas pobres? Lo que es cierto es que las zonas pobres poco pueden hacer para defenderse de los huracanes, de los terremotos y al mismo tiempo siempre dejan una enseñanza. La supervivencia siempre es más que la propia y eventual tragedia.

Mayra Santos Febres
Antes que pase el huracán. Foto: Cortesía

Una mujer ve cómo su marido la golpea. Pero antes no la golpeaba. Es que ha pasado por aquí el huracán, dice, ahora acostumbrada a ver su vida antes y después de ese desastre natural. Esas cosas cuenta la escritora puertorriqueña Mayra Santos Febres en su delicado libro Antes que llegue la luz (Planeta).

La entrevisto por zoom y me dice que está anunciado el corte de luz. Hablamos sobre su libro, donde evoca aquellos momentos que, como los huracanes, llegan con sus vientos de incertidumbre para partir la vida en dos y revelar nuestra condición vulnerable; momentos en que, a su vez, aflora la capacidad para reinventarse como último recurso para sobrevivir.

Mira la entrevista que Mónica Maristain le hizo a Mayra Santos-Febres aquí:

“Es bien difícil en medio de ese doble desastre natural que a veces se combina cuando ocurre un terremoto o un huracán y al mismo tiempo el gobierno está metido en el medio, manipulando estadísticas para quedar bien. Nos da una visión muy alterada del huracán o del terremoto. Luego, cuando llega el capitalismo de desastre, lo hemos visto en el mundo entero con la pandemia, cuando llega gente que quiere hacer dinero de la desgracia ajena”, dice Mayra Santos Febres.

“Sin embargo, cuando vemos a la gente buscar otros medios de alianza, de conexión, de repente se pierde el mapa social, se resquebraja, ya no importa si eres doctor o un especialista o un gran ministro, porque a ti también te toca el huracán y no tienes luz y no tienes agua y también tienes que buscar comida”, agrega.

“Hay que sobrevivir no sólo físicamente, sino también emocional y psíquicamente”, expresa.

“Esta novela se fue escribiendo durante el huracán. Con notas de lo que la gente me fue contando, no es posible escribir sin los cuentos y las percepciones de otras personas. Cómo se rompieron todas las telecomunicaciones, la única referencia era la oralidad. La novela es querer narrar en función de una estructura que juntaba estas voces”, dice la autora, Premio Juan Rulfo en 1996.

Mayra Santos-Febres

“Yo me propuse el reto de utilizar los nombres propios de mucha gente. Usé a Alexia Suárez, mi mejor amiga, una psicóloga que trabaja con mujeres víctimas de violencia de género e Hilda, que es mi prima. Esas mujeres son el centro de este ojo del huracán que construye esta novela”, agrega.

“Una de las novelas que vi fue Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez y la novela de Truman Capote, a Sangre fría. Ha habido muchos textos fundamentales que han tratado de apresar esa cosa tan inaprensiva que es la realidad. Uno crea un yo para vivir y otro para escribir”, dice Mayra, también poeta.

La versión propia de los caribeños, la versión del que siempre baila, del que siempre está alegre, su gran espíritu en los desastres naturales.

Foto: © Dennis Jones

“Hay una manera de ser Caribe que se ha estereotipado mucho, pero que tiene una historia detrás. La bomba es un género musical afrocaribeño, que yo crecí con ella y es mi primera fuente epistemológica. “Si no bailo esta bomba me voy a morir”, donde se explica muy bien esa característica caribe. La felicidad es una respuesta de resistencia, insistir en tu capacidad de ser feliz, después de haber pasado siglos de esclavización, de pobrezas, somos naciones que siempre las han visto como subdesarrolladas, como mulata, mestiza, bruja…el bailar y el recuperar nuestro cuerpo como tecnología de vida, el creer en las risas, como respuesta burlona y sarcástica: nadie nos va a quitar lo bailao”, afirma.

Publicado originalmente en Maremoto Maristain, aquí:

https://bit.ly/2TOkTnB

Mónica Maristain. Nació en Argentina. Desde el 2000 reside en México. Estudió en la Universidad de Filosofía y Letras. En Argentina dirigió las revistas Cuerpo & Mente en Deportes y La Contumancia. Aquí dirigió la revista Playboy, para todo Latinoamérica. Fue editora del Universal y editora de Puntos y Comas. Ha publicado muchos libros, entre ellos los de poesía: Drinking Thelonious y Antes. Los dedicados a Roberto Bolaño, entre ellos El hijo de Mister Playa. Prepara su libro sobre Daniel Sada: el hombre que sabía bailar.

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