La prosa ingrávida de Jhumpa Lahiri


Por Concha Moreno

Jhumpa Lahiri. Hay que recordar el nombre. Está fácil, es muy sonoro. Hace unos años la descubrí gracias a la recomendación entusiasta de una amiga escritora. Andaba yo muy metida en Salman Rushdie y Arundhati Roy por alguna razón y mi amiga me dijo que me olvidara de ellos: la verdadera voz destacada de la diáspora india era Lahiri.

Tuvo razón.

Jhumpa Lahiri nació en Inglaterra pero se hizo escritora en Estados Unidos. Su escritura es, pues, la de una doble inmigrante. Pero, a diferencia de Rushdie y de Roy, la de Lahiri es una prosa sumamente personal; sí, toca el nervio de la experiencia compartida del exilio, pero sus personajes son inabarcablemente modernos, individuos rabiosos que defienden su experiencia propia hasta la muerte.

Dicho así parecería que Lahiri es un bien clavijas. Sus temas son profundos, pero su escritura es de leve paso, grácil. Es casi ingrávida. Va de las cosas pequeñas de la vida, de tomar un café o pensar que vienen las lluvias de septiembre. Pequeñas decepciones, grandes milagros.

Mi libro favorito de Lahiri era Interpreter of Maladies , libro de cuentos con el que la autora se ganó el Pulitzer en el año 2000. Fue un debut fulgurante y muchos críticos piensan que Lahiri ha venido a menos sobre todo con sus novelas. Por ahí leí a un crítico que escribió que The Namesake, su novela más popular (incluso la adaptaron al cine), era un bodrio melodramático. Hay gente idiota.

Les decía que Interpreter… era mi libro favorito de Jhumpa porque ahora tengo uno preferido nuevo: el reciente Donde me encuentro. Verán, Lahiri se enamoró de Italia hace un par de años y como es un espíritu aventurero se fue a vivir una temporada a Roma. Y ya no volvió a Nueva York.

Lahiri aprendió italiano y su mejor homenaje a su nuevo hogar fue escribir Donde me encuentro, un libro escrito totalmente en esa lengua. Y es un libro tan… pues sí, tan bonito… A falta de otras palabras, solo diré que es bonito, cortito, casi un poema en prosa.

La protagonista de Donde me encuentro es una mujer de 40 años que vive sola en Roma y da clases en una universidad. Su vida es chiquita, autocontenida: ir por un café, pasar unos días fuera en el campo, ir al súper por un par de cosas. Nunca tiene nada en la despensa ni en el refrigerador. Prefiere comer a solas en la taberna de la esquina que cocinar.

La narración transcurre en las cuatro estaciones. Las transiciones son tan sutiles, como en el año mismo. Nos damos cuenta de que pasan las temporadas porque de repente tenemos que sacar los abrigos o porque llueve más. No hay una fiesta o acto colectivo que nos dice que ya es primavera u otoño. En Europa se sabe que es verano porque la gente se va de las ciudades para pasar un tiempito en el campo o la playa.

Donde me encuentro me conmovió mucho porque me hizo pensar en la vida de adulto que.. como muchos de mis coetáneos, vivimos: a duras penas alcanzando para pagar la renta, pero independientes, lejos de los padres. Pasé unos años viviendo a solas, mi vida se parecía mucho a la de la protagonista de Lahiri. Solitaria, pero hasta eso, feliz.

Por último, si como yo no saben italiano, recomiendo que lean Donde me encuentro en español. La hermandad entre el italiano y nuestra lengua hace mejor química que con el inglés. Después de leerlo (venga, es corto, se lo pueden echar en un día) sigan con los cuentos de Interpreter of Maladies o The Lowland, la novela mejor lograda de Lahiri.

Oh, Jhumpa, hablas directamente a mi corazón y te lo aprecio con todo mi ídem.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s