Los libros en mi lista para Santa Clós


Por Concha Moreno

Se sabe que ya es Navidad. Cuando vemos el primer arbolito amarrado al techo de un carro, es hora de hacer la cartita a Santa Clós (o al Niño Jesús, si es usted old school y cursi).

Yo ya estoy en plena composición de mi lista de libros que quiero que me regalen este 25 de diciembre. Como la verdad es que echo la flojera en esas fechas, encerrarme con un libro nuevo, recién desempacado es la mejor manera de olvidarme que el fin de año suele deprimirme. Como decía la nana Goya, esa es otra historia.

Sirva la siguiente lista como una recomendación para quedar bien en el intercambio de la oficina, dar regalos al geek de la familia o nomás echarle el ojo a alguno. La mayoría son novedades pero también hay clásicos que valen la vuelta a una librería de viejo. Sin más por el momento, reciba un cordial saludo:

Huaco retrato, Gabriela Wiener. Wiener tiene un don para contar en primera persona. Como cronista ha revisado temas como la relación con su cuerpo, con la maternidad y ahora, con su pasado. Huaco retrato es una zambullida por el «linaje» honroso y vil de la escritora, viaje que le sirve para revisar a Perú, su país, y la vida más allá del colonialismo material, mental y espiritual. Ya lo quiero leer.

Ñamérica, Martín Caparrós. Este es trampa porque lo tengo y lo estoy leyendo. He prometido la reseña desde ha un par de semanas (gracias, Irma, por la paciencia), pero es que lo estoy degustando como un bastón de caramelo que me acabo de robar del pino navideño. Ñamérica también es un libro que lleva mucho de primera persona, pues Caparrós es, no exagero, el mejor cronista en lengua española de estos tiempos nuestros. Ñamérica es esa región de América donde se usa la ñ, esa consonante barroca y sabrosa que distingue a nuestra lengua: toda Latinoamérica sacando a Brasil. Caparrós, que ha recorrido Ñamérica de arriba abajo y de oriente a poniente, va ciudad por ciudad describiendo lo que ve. Mi parte favorita hasta ahora es, claro, la de la Ciudad de México, sobre todo porque evita el cliché sentimental de ir a los lugares de siempre y hace un paseo insólito por Ecatepec, por ejemplo (no me vengan a decir que la zona conurbada no es parte de la Ciudad de México, no sean fifís). Imperdible.

A Hell of a Book, Jason Mott. Este libro acaba de ganar el National Book Award como el mejor de narrativa de 2021. El nombre debe ponernos en situación de guerra: nadie dice que su libro es una maravilla desde el título sin querer provocarnos. La novela de Mott sigue la gira promocional de una autor afroamericano que nos trata de mostrar lo que significa ser artista y ganarse la vida con ellos sin sentirse (claro que no) culpable no traidor a su origen. Mott usa la narración para hacer una disección de lo que significa ser negro en Estados Unidos, en esta época en la que a la menor provocación matan a chicos negros por traer una capucha o la policía los asfixia con una llave de artes marciales mixtas. ¿Esto es nuevo? Claro que no, pero Mott reflexiona sobre la nueva condición racial en este Estados Unidos supuestamente de avanzada y posracial. Cómprenlo ya, no digan que no les avisé.

Crossroads, Jonathan Franzen. Para mí, Jonathan Franzen nunca falla. Desde que leí The Corrections entendí que autores, muy pocos, han explorado con tanto éxito y humor la naturaleza gringa blanca, conservadora y protestante que vive en Sameness, USA, es decir, ese corazón de ciudades pequeñas que conforman la mayor parte del panorama estadounidense, en el que cada población es igual que la anterior y la siguiente tiene una calabaza gigante y la que sigue es la capital (¡mundial!, proclama el cartel de la carretera) del pay de riubarbo. Estados Unidos es esa otra cosa: el país del aburrimiento. En Crossroads (o Encrucijada, que ya se puede conseguir en español) Franzen vuelve a visitar el tema de la familia, esta vez en los años setenta, en una verdadera encrucijada histórica en la que la saga de los los Hildebrandt, una familia común y corriente, refleja la vida de todo el país. Si con The Corrections Franzen describió el Estados Unidos antes del 9/11 y con Freedom lo hizo con el del siglo XXI, con Crossroads busca contar su propia juventud, en un tiempo que no tiene nada de humilde ni de inocente. Estoy pensando en leerlo en español, espero que la traducción no falle ni los personajes digan «jolines, gilipollas».

La peste, Albert Camus. Libro oportuno como hay pocos. Camus supo escribir el fin del mundo en un tiempo en el que los periódicos avisaban que los jinetes del Apocalipsis cabalgaban de nuevo. Libro de posguerra, La peste narra los avatares de una enfermedad extraña que está minando la vida de la población de Orán (Orán es un lugar en la consciencia colectiva desde que se publicó la novela). Es un libro coral que intenta dar un vistazo en gran angular de cómo una situación límite transforma a las personas. Spoiler alert: aun en la tragedia, la rutina diaria sobrevive porque esa es nuestra manera de resistir. Como si no lo supiéramos los humanos de la era covid.

Los vencejos, Fernando Aramburu. Lo necesito ya y ni siquiera entiendo bien a bien de qué trata. miren, como escribí aquí en La libreta, Patria de Aramburu es posiblemente la mejor novela que se ha escrito sobre ETA y el terrorismo en el País Vasco. Entonces trate de lo trate, me urge leer la nueva novela de Aramburu. He evitado revisar reseñas y sinopsis porque quiero revivir la experiencia que tuve con Patria: llegar virgen al matrimonio.

Hermanos del alma, David Diop. Dos soldados negros que luchan del lado francés en la Primera Guerra Mundial, dos seres postizos en una trinchera racista e inhumana (toda trinchera es inhumana, pero si es racista seguro lo es más, me susurra Perogrullo). Uno de ellos muere dolorosamente y el que sobrevive ha decidido vengarse asesinando por las noches a un soldado enemigo de modo cruel, lento, lleno de sufrimiento. De esos libros que nos someten al dolor y la fragilidad. A Diop lo acabo de descubrir gracias al Premio Booker Internacional, que galardonó a Hermanos del alma como la mejor novela traducida al inglés este año.

La madre de Frankenstein, Almudena Grandes. Almudena se acaba de morir y yo nunca la leí. Me recomiendan que comience con El corazón helado, pero suena demasiado trágica. La madre de Frankenstein quizá es menos truculenta y eso que sucede en un psiquiátrico. Yo qué sé, lo único que quiero es conocer a Grandes, que todos lo obituarios dicen que es una de las autoras definitivas de la España del posfranquismo. Dice una publicidad del FCE que el mejor homenaje que se le puede hacer a un autor es leerlo. Honremos así la memoria de Almudena.

Winesburg, Ohio, Sherwood Anderson. Puedo vivir con una taza de café y los cuentos de Sherwood Anderson. Don Sherwood es uno de los secretos mejor guardados de la brilllante generación de hace un siglo en las letras estadounidenses. Horses and Men es uno de mis libros de cuento preferidos cuando sé que viene la depresión. No es solo que sea chistoso y lleno de humanidad: también es un curso de cómo escribir un cuento y yo lo he llenado de notas y subrayados. Huelga decir que no he aprendido nada, pero disfruto cada releída. Winesburgh, Ohio es su libro más conocido y se puede conseguir en español con un poco de suerte en Donceles. Winesburgh es casi una novela fragmentada, una serie de historias que suceden en un pequeño pueblo gringo. ¿Recuerdan lo que escribí acá arriba de Franzen y Samaness, USA? Anderson lo hizo antes y con tanto buen tino que sus obras siguen siendo relevantes 100 años después.

El libro de la selva, Rudyard Kipling. Remato con un capricho. Me dijo un amigo de esos conocedores que las buenas librerías de viejo siempre tienen ejemplares de El libro de la selva muy cuidaditos. Kipling es racista y sentimental–como todos los ingleses de la era imperialista, hay que decir–, pero El libro de la selva sigue siendo una gran historia para entretener a niños y adultos. Los Scouts, ese ñoños, leen las aventuras selváticas de Mowgli, Bagheera y Baloo para ubicar su lugar en la tribu. Que eso no los disuada, ni los Scouts pueden arruinar tan buena novela.

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