¿La FIL debería asumir este carácter tan político que le vimos en esta edición?


Por Mónica Maristain

Foto de portada: ©FIL/ Pedro Andrés

La FIL parece estar aislada en todo este sistema donde las relaciones dan el punto justo de una democracia siempre débil en nuestro continente, pero que al menos sostienen una plataforma donde respirar un poco y vivir medianamente tranquilo.

Hay que decir que la vuelta presencial de la 35 Feria Internacional del Libro en Guadalajara tuvo un carácter meramente político. Vale decir, que los periodistas especializados en esta materia, deberán venir a este encuentro de los libros y el debate que esta vez tuvo algunas diferencias.

Lorenzo Córdova y José Luis Rodríguez Zapatero. @FIL/ Bernardo de Niz

Es probable que los periodistas también expertos en los medios comerciales también tengan que venir, porque los de la Cultura, poco fuimos requeridos. Desde Hernán Gómez con su entrevista a Leonardo Padura, desde el vergonzoso homenaje a Almudena Grandes, donde periodistas mediáticos y una Ángeles Mastretta dijeron entre otras cosas que no la conocían, salvo por supuesto Benito Taibo que salvó un poco las papas del fuego, todo fue raro.

Antes, debo hablar de antes, los hechos políticos estaban en los primeros días, pero ayer mismo estaba el debate “Postcovid Post Neoliberalismo”, con John Ackerman y Álvaro García Linera y la “Relación México y Estados Unidos Americanos” con la participación de Ken Salazar y Enrique Berruga.

John Ackerman © FIL/Paula Islas

Sin embargo, todo este carácter político y mediático no lograron salvar esa esencia de la FIL que está conformada por sus lectores y la verdad por muchos escritores que aprovechan este tiempo donde son convocados por la prensa, para decir lo que piensan. Tal vez la muerte de alguien tan querido y admirado como Almudena Grandes marcó el perfume de una FIL perdida, imposible de encontrarse entre las polarizaciones políticas y un mundo donde la variante ómicron es la gran amenaza.

Miguel Bosé suspendió la conferencia de prensa, pero vino a presentar a la tarde del sábado su libro El hijo del Capitán Trueno, una circunstancia que yo no veré, porque creo en mi instinto que irá mucha gente para ir a ver a este cantante que supo tener mejor carácter en la juventud.

Jane Goodall. Foto © FIL/ Paula Islas

Hubo muchas charlas por zoom, desde Manuel Vilas a Jane Goodall, desde Paul Auster a Elvira Lindo, pero todo tuvo ese alarde político donde veíamos por un lado a Raúl Padilla López donde hizo una defensa muy clara de la lectura y de los libros en la ceremonia de inauguración, la ausencia de las autoridades federales (ni que decir que nunca vendrá el Presidente Andrés Manuel López Obrador) y también la falta del gobernador, Enrique Alfaro.

La FIL parece estar aislada en todo este sistema donde las relaciones dan el punto justo de una democracia siempre débil en nuestro continente, pero que al menos sostienen una plataforma donde respirar un poco y vivir medianamente tranquilo.

La oposición es una fuerza feroz contra el gobierno actual y el gobierno actual parece estar más fuerte que nunca. En el medio, una disputa con el gobernador, por el Museo de Ciencias Ambientales, al que Alfaro le ha quitado el presupuesto de 140 millones de pesos para concluirlo.

La pelea ha pasado a las declaraciones fuertes: “Al señor Raúl Padilla y sus lacayos, de una vez les digo que la época oscura en que manipularon a las instituciones, sometieron a los gobiernos para lucrar y hacer negocios personales, se acabó en Jalisco. Pueden patalear, hacer lo que quieran, pero esa etapa se acabó, no va a regresar”, dijo el gobernador panista.

Lo que sí es cierto, que aunque no lo han expresado públicamente, casi todas las editoriales han ido a poner el apoyo a la FIL y a Padilla y a todo lo que hace que esta feria continúe. De hecho, hasta Paco Taibo II, que ha dicho que no le gustan el gobernador ni el presidente del encuentro libresco más importante del continente, ha venido con su gran stand y ha realizado 21 presentaciones en la FIL en Guadalajara.

Pienso mucho en los libros. No me gusta que la FIL adquiera tanto carácter político. Creo que leer y escribir son revolucionarios y al mismo tiempo mantienen ese grado de diálogo que bien podrían originar un acercamiento entre la feria y el gobierno.

Si ayer estaba Enrique Krauze, también estaba John Ackerman y es en este balance donde los grandes escritores se alzan para levantar su voz. Ayer decíamos con la poeta y escritora Sandra Lorenzano (que presentó su libro Alguien aquí que tiembla fuera de la feria) que también faltan muchos de esos escritores como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Elena Poniatowska, José Saramago, que le daban un gran marco literario al encuentro.

En la inauguración, el discurso de Diamela Eltit se vio opacado por el discurso posterior de Sergio Ramírez, donde habló de su exilio y de la persecución que sufre en Nicaragua, su país natal. Eso fue raro. Eso antes no pasaba.

Los lectores. © FIL/ Eva Barrera

Publicado originalmente en:

Maremoto Maristain

Mónica Maristain. Nació en Argentina. Desde el 2000 reside en México. Estudió en la Universidad de Filosofía y Letras. En Argentina dirigió las revistas Cuerpo & Mente en Deportes y La Contumancia. Aquí dirigió la revista Playboy, para todo Latinoamérica. Fue editora del Universal y editora de Puntos y Comas. Ha publicado muchos libros, entre ellos los de poesía: Drinking Thelonious y Antes. Los dedicados a Roberto Bolaño, entre ellos El hijo de Mister Playa. Prepara su libro sobre Daniel Sada: el hombre que sabía bailar.

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