La Venezuela que me gustaba ya no existe; tengo que escribirla: Daniel Centeno Maldonado


Por Irma Gallo

En su primera novela, La vida alegre (Alfaguara 2022), Daniel Centeno Maldonado hace un homenaje al músico Daniel Santos por medio de su personaje Dalio Guerra. «Yo me invento un personaje, pero tiene de muchos boleristas latinoamericanos», dice el periodista y narrador, en entrevista en la ciudad de Monterrey, a donde vino a presentar su novela en el marco de la UANLeer. «Hice una investigación y además mi papá, que es un enfermo del bolero, y como dije ayer, vengo de un país donde hay una especie de dictadura y ya antes yo ya había vivido una con mi papá escuchando toda la música que él quería en el carro», ríe.

A través de la música, gracias a su novela, Centeno Maldonado siente que regresó a su patria: «Hay muchos escritores que dicen que no podrían vivir sin escribir o sin leer pero yo no puedo vivir un día sin escuchar por lo menos una hora de música. Puedo vivir con el remordimiento de no haber escrito, de no haber leído, de ser cada día más bruto pero no puedo dejar de escuchar música».

Con su marcado acento venezolano y una ligereza en el trato, el escritor y periodista bromea y ríe seguido. Es la primera vez que converso con él —aunque tenemos un querido amigo mutuo—, pero siento como si lo conociera desde hace tiempo. De pronto recuerdo esa sensación de hace años, cuando fui a España, de que los latinoamericanos nos reconocemos en cualquier parte del mundo.

«Esa música que tanto odié fue la que finalmente me ha constituido como melómano porque me di cuenta de que es la mejor música para destapar una botella cuando uno está ardido o para celebrar cosas. Y quise rendirle homenaje a toda esa gente y hasta cierto punto a mi papá, que se leyó la novela pacientemente, todas las tardes, durante una semana, una hora y media y después me dijo que le había encantado el libro pero que no se acordaba porque tiene Alzheimer. Entonces, estas son las inutilidades de la literatura, pero que de alguna forma nos nutren. Es nuestra piedra de Sísifo».

Daniel Centeno Maldonado en entrevista. Foto: © Irma Gallo

Nacido en Venezuela pero avecindado en Estados Unidos, Centeno dice que la literatura «es la única forma de revisitarla, fíjate. Gracias a Dios uno tiene esa facilidad para escribir y crear mundos».

La Venezuela que a mí me gustaba ya no existe y a veces tengo que escribirla.

Daniel Centeno Maldonado

«Vivo en la parte que menos se puede parecer a mi país, que es Texas. En Houston. Aunque hay una colonia venezolana importante en Houston pero tampoco son los venezolanos representativos. Pero siempre la invoco, aunque sea con la escritura».

Centeno Maldonado también estudió en España, en donde estudió la maestría y el doctorado. Luego regresó a Venezuela a «pagar la beca» dando clases. Estuvo en su país durante tres o cuatro años pero cuando se dio cuenta de que no podía cambiar el país, emigró a Estados Unidos.

«Como la canción de Facundo Cabral yo no soy de aquí ni soy de allá. Sentía que ya no pertenecía a ese país, a pesar de que, es muy raro pero sí me siento venezolano y hay cosas que me tocan la fibra pero ese país actual no tiene nada que ver con el país en el que yo me crié hasta la adolescencia».

Foto: © Irma Gallo

Los venezolanos nos hemos vuelto los nuevos pájaros que emigran, buscando nuevos aires. Somos unos trupiales, que es el pájaro nacional, que vuelan y se apartan.

«Pero fíjate que yo no formo parte de ese éxodo; yo siempre quise salir de Venezuela, antes del chavismo. Tenía como una onda de que quería vivir en el extranjero, que quería ver otras cosas, y de hecho la mayor parte de mi carrera literaria se la debo a México porque la novela salió en México, y no salió en Venezuela, por razones obvias, y los libros anteriores no sé porqué había un hueco en México».

Soy una persona completamente amputada, no soy ni periodista ni escritor, ni venezolano ni gabacho.

Después de toda una carrera en el periodismo, Daniel Centeno Maldonado se reivindica con lo que siempre quiso hacer: escribir historias de ficción.

Siempre quise escribir ficción y por cosas de la vida arranqué siendo periodista porque me gusta escribir. Y era, o estudiar letras o estudiar periodismo. Sentía que si estudiaba periodismo podía ganar de escribir; lo veía como algo más factible.

Estoy casado con el periodismo; cada vez que puedo me escapo, y hago un perfil, una entrevista y lo publico en cualquier otro lado. Siento que el periodismo me dio también de materia prima entrevistar gente, hacer reportajes, crónicas. Me enseñó a conocer personas que de otra forma no hubiese podido encontrar en mi vida, y usarlos como materia prima para personajes y para situaciones. Creo que una cosa lleva a la otra.

No me entendería como escritor de ficción sin mi propedéutico periodístico.

Daniel Centeno Maldonado

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