Los vientres, como casas vacías


Hace un rato que la maternidad dejó de ser sagrada. Quizá desde el momento en que se inventó la píldora anticonceptiva. Pero una cosa es que una mujer tome precauciones para no quedar embarazada y otra muy distinta es que, ya habiendo parido, se de cuenta de que tener un hijo no es la experiencia maravillosa, excelsa, fundacional, que siempre le dijeron que sería. Que se sienta irremediablemente atrapada en un destino común con otro ser.

La dama en el castillo. Aproximación a Iris Murdoch


Por Irma Gallo Hace unos días volví a ver la película Iris (Richard Eyre, 2001), en la que tanto Judi Dench como Kate Winslet interpretan a la filósofa y escritora irlandesa Iris Murdoch. Kate es la joven, vivaz y rebelde Iris, mientras que Judi encarna a la mujer mayor que empieza a ser víctima del…

Una "típica" infancia mexicana


Por Irma Gallo Se han escrito muchas novelas desde la perspectiva de la infancia. Sin ir más lejos, aquí reseñamos no hace mucho Corazón que ríe, corazón que llora, de Maryse Condé (Impedimenta, 2019). Pero Una casa con jardín, de Itzel Guevara Del Angel (Kaja Negra, #EnjambreLiterario, Casa Octavia, 2019) es, además, un libro escrito…

Cruzar el paraíso en un Cadillac


Por Concha Moreno La obra de Sam Shepard es variopinta. Por supuesto, está su teatro, que es la mayor parte de su producción. Pero también está su narrativa, la cual no debe ser ignorada. Imaginen esto: un niño y su madre viajan por carretera. De pronto encuentran un parque en el camino en el que…

No le temo a Virginia Woolf


Tengo una relación muy cariñosa con Virginia Woolf, mi doña Virginia. Tuve la fortuna de tener una gran maestra de literatura en la secundaria que puso entre mis manos inquietas precisamente Un cuarto propio. Como dice Lee en la biografía, ese ensayo cambia vidas. La mía cambió. Me di cuenta que lo único que quería de la vida era escribir y que me pagaran por ello.

Los muchos feminismos


Esta colcha gigante, como el título del ensayo de Ana Francis, porque “no hay un centro, ni un arriba, ni un abajo. Lo que sí hay es un cobijo diverso”, como escribe la narradora, directora teatral y actriz. Una colcha de muchos colores, calientita, que protege.

Cuando los periodistas tenían ‘charola’


Por Concha Moreno ¿Qué definía a un buen soldado del PRI? Su alineación perfecta, por supuesto. Su manera de caminar con disciplina. Su diplomacia de palmetazos y su apoyo incondicional al Señor Presidente. Soldados del PRI había (¿o hay?) en todos los terrenos de la vida mexicana; ese definió nuestro siglo XX. Cachorros de la…

Maryse Condé, o cuando la soledad dejó de ser compañía


Una familia acomodada, eso sí, era la de Condé. Pero negra. Unos padres que lamentaban ser negros y por ello mismo negaban cualquier fragmento, por mínimo que fuera, de su raíz africana. Unos padres a los que Sandrino, el hermano favorito de la pequeña Maryse, llamaba alienados.