Lectores responsables en peligro de extinción…


Muchas veces distribuimos entre nuestros contactos esta información sin revisar si el título tiene en verdad que ver con la noticia o si el hecho proviene de una fuente fiable o bien si esta información tiene sustento de algún organismo especializado. Simplemente apretamos el botón que dice compartir y hacemos viral este contenido. Esta forma casi automática de compartir información nos ha convertido en “robolectores”, incapaces de verificar si lo que damos por cierto es real o no.