Alimentarse de flores de loto

Alimentarse de flores de loto


Advertencia:

Hoy, Alicia González, colega periodista y escritora española, e Irma Gallo inician una conversación epistolar (aunque electrónica por supuesto), acerca de las lecturas que comparten. Esta colaboración se publicó ya en el sitio de Alicia, con lo que también esperamos iniciar un intercambio de contenidos entre ambos sitios. Esperemos que disfruten nuestra propuesta.

Por Alicia González

El precio de la sal, el coste de dejar un terreno baldío por echarle sal, el precio del salario, estar “salá”, sin blanca, como en el “Pedro Navaja”. Pienso en los significados de la sal, en las salinas de “Rebelde sin causa” que quizá leyó la autora antes de que se llevara al cine y en Sal -otra vez- Mineo, el amigo débil y vulnerable de James Dean, el homosexual, o mejor dicho, el homosexual declarado y el nunca admitido. Buscando la coincidencia descubro que la primera alcaldesa abiertamente homosexual, Jackie Biskupski, lo es en Salt Lake City, tierra de mormones y otra de las paradas de Thérese y Carol en su road-movie. Como en “Thelma y Louise” hay un desamor, una huida, un revólver, pero si en aquella la complicidad era de género, aquí es sentimental, casi más que sexual. La Highsmith dice que la sensación febril tras el encuentro que dio origen al libro la obligó a guardar cama y a intentar reconvertir esta sensación equívoca en la continuación de la novela negra que ya había escrito, Extraños en un tren. Pero el sentimiento fue más fuerte que la ambición y el miedo al encasillamiento en las letras lesbianas no dejaron las cuartillas en el cajón de la escritora tras el primer rechazo. Continúa leyendo “Alimentarse de flores de loto”

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