Los vientres, como casas vacías


Hace un rato que la maternidad dejó de ser sagrada. Quizá desde el momento en que se inventó la píldora anticonceptiva. Pero una cosa es que una mujer tome precauciones para no quedar embarazada y otra muy distinta es que, ya habiendo parido, se de cuenta de que tener un hijo no es la experiencia maravillosa, excelsa, fundacional, que siempre le dijeron que sería. Que se sienta irremediablemente atrapada en un destino común con otro ser.

Los libros que leo… y que oigo


Texto y fotos: Irma Gallo Desde que ya no trabajo en un medio tradicional, las editoriales (excepto una, muy nueva, independiente y que hace unos libros maravillosos) no me mandan sus novedades. Sabía que esto iba a ocurrir -los tiempos no están para andar regalando libros-, así que lo digo sin pizca de rencor; es…