Bitácora de una lectora obsesiva: El arte de traducir y otras maravillas…


Hay dos cosas que siempre he odiado, la primera es que se piense que para ser corrector de estilo lo único que se necesita es tener buena ortografía y la segunda, que por creer que puedes hablar una segunda (tercera, cuarta o quinta) lengua puedes ser traductor.