La nave de Teseo (O la paradoja de la identidad continua)


Por Pedro Paunero Cuando Teseo volvía victorioso a Atenas, después de dar muerte al Minotauro, formaba parte de los catorce mancebos y doncellas que habían escapado del laberinto y del sacrificio al monstruo. Fuertes vientos habían impedido que su nave de treinta remos pudiera acercarse a la costa, que podían observar a lo lejos con…