Una libación por los dioses que llevamos a cuestas


Cruzar los Estados Unidos en auto es una obsesión de la gente de aquel país. Panorama hace destino– no es lo mismo ser de Nueva York que de Nuevo México; cada estado con su paisaje moldea a las personas que viven en él–, sobre todo en un país tan grande con carreteras que lo cruzan como las arrugas rayan la piel de Odín.