El cuervo levantó el vuelo


Esa noche se dijo que ya era suficiente. Que ya no aguantaba. Habían pasado casi 400 días (un año y un poco más de un mes) sin probar una sola gota. Que le hacía falta sentirse viva de nuevo, no como una sombra. Había tenido buenos momentos: volver a caminar por el pasto sin zapatos, pero no…

A las 4 de la tarde


Por Irma Gallo Lo veía todos los días. Se sentaba en la misma banca del parque. Delgado como un Quijote. Con los ojos oscuros y unas ojeras que resaltaban en la piel transparente. Cabello rubio cenizo, rizado hasta los hombros, cejas que parecían encerrar un secreto. Sólo, siempre solo. Siempre a la misma hora: las…