¿Y cómo no marchar?


“Lector: no esperes una crónica. Esto no lo es. Son sólo unas palabras acerca de mi experiencia, de cómo me sentí. De lo mucho que significó para mí volver a las calles, con mis muchas hermanas: muchísimas, la mayoría, más jóvenes que yo. Hasta niñas, que iban felices con sus mamás. Pero también muchas, muchísimas mujeres de mi edad o mayores”.