La carne del Dios. Robert Graves y María Sabina


Por Pedro Paunero Los peregrinos se pusieron en camino, apenas el sol despuntaba entre unas nubes rosáceas, como si la divina Aurora las hubiera teñido. Salieron de Atenas y se fueron por el Camino del Cerámico, flanqueados por las casas de los alfareros. Iban charlando alegremente. -¿Sabes por qué se llama “ceramistas” a los alfareros? –un …