Los vientres, como casas vacías


Hace un rato que la maternidad dejó de ser sagrada. Quizá desde el momento en que se inventó la píldora anticonceptiva. Pero una cosa es que una mujer tome precauciones para no quedar embarazada y otra muy distinta es que, ya habiendo parido, se de cuenta de que tener un hijo no es la experiencia maravillosa, excelsa, fundacional, que siempre le dijeron que sería. Que se sienta irremediablemente atrapada en un destino común con otro ser.

El día en que Almodóvar derrumbó mis prejuicios


Por Irma Gallo Tengo prejuicios. Muchos más de los que quisiera admitir. Y por si fuera poco, cada año de vida que cumplo se acumulan más: prejuicios contra quienes eligen una pareja exclusivamente en función del beneficio económico y la comodidad que esa relación les pueda aportar; prejuicios en contra de las mujeres jóvenes (y…