Maryse Condé, o cuando la soledad dejó de ser compañía


Una familia acomodada, eso sí, era la de Condé. Pero negra. Unos padres que lamentaban ser negros y por ello mismo negaban cualquier fragmento, por mínimo que fuera, de su raíz africana. Unos padres a los que Sandrino, el hermano favorito de la pequeña Maryse, llamaba alienados.