Ah, caray, qué novelaza: Tyll, de Daniel Kehlmann


Por Concha Moreno A veces es bueno juzgar un libro por su portada. Sí, muchas es lo mejor, y es un halago para los editores: significa que hicieron bien su trabajo de pasta a pasta. Un buen diseño editorial no debe darse por hecho, el libro objeto es bonito porque hay un esfuerzo en equipo…