La palabra de Gabriela: Amado Jorge Bartleby


Por Gabriela Pérez

Amado Jorge Bartleby.

Tuve un animal curioso, mitad gato, mitad compañero. Llegó a mí muy pequeño, y conmigo se fue desarrollando del todo. Antes era más compañero que gato, la transformación comenzó subrepticia pero permanentemente… Muy pronto fue mitad y mitad.
Hoy, mi compañero Severino se acurruca junto a mí, ronronea y dedica mucho tiempo a olfatearme. De entre mis intersticios , le aficionan particularmente mis orejas y el ángulo entre mi dedo índice y el gordo; le gusta recostarse en mi espalda, y ambos disfrutamos del placer de mirarnos largos ratos fijamente a los ojos. A mí me gusta mucho más su verde claro que el tono indefinido de los míos.
Mi gato se llama Jorge Bartleby, es elegante, sabio, solitario y, como a todos los Gatos, le embarga la inconsciente necesidad de tener el reconocimiento de todos. Ha resultado efectiva su táctica de evasión, es decir, cuando no obtiene las cosas como él quiere y en los tiempos que ha marcado; en lugar de acercarse maullando pidiendo atención, se aleja y busca a quien le de todo. La estrategia es perfecta: Bartleby y el nuevo satisfactor de necesidades demuestran a todos como ha sido inevitable borrar de un tajo, años y caricias previas conmigo; si por la razón que sea no pude mantenerlo contento, es mi culpa estar fuera del sólido trío.
En nuestra última conversación, le pedí a mi amado Jorge recordar lo que él mismo escribió en un cuento de ciencia ficción: “las relaciones entre felinos humanos y cualquier persona deben ser por contrato y renovarse por mutuo acuerdo cada año… Sin renovación, automáticamente la relación queda disuelta.”
—Amado Bartleby, ¿no te enerva que estemos así?, anda, hablemos ahora, segura estoy de que basta que ambos bajemos la guardia, nos perdonemos mutuamente y comencemos de cero para ser felices de nuevo. Por favor, hablemos.
Bartleby me miró a los ojos por un instante, le dio un vistazo a mi compañero abrazándome el cuello, dedicó el silencio a las escandalosas caricias de los bigotes de Severino en mis mejillas, al ronroneo de ambos cuando yo lo tomaba y lo ponía sobre mi pecho en la postura justa para acurrucarse. Jorge Bartleby rompió entonces el silencio, respiró profundo, suspiró y me dijo: —Preferiría no hacerlo.

Contrato disuelto.

Gaby
Gabriela Pérez
Elda Gabriela Pérez Aguirre nació en la Ciudad de México, el 6 de marzo de 1976. Estudió Química en la UNAM; por pasión, es profesora de ciencias, en el Instituto Escuela y autora de distintos libros de texto, de química y física para secundaria y bachillerado. Conformó parte del equipo de ciencias del Instituto Latinoamericano Comunicación Educativa, como autora de libros de texto y de guiones para Telesecundaria, fue editora de la revista Ciencias, de la UNAM. Participó en la Escuela Dinámica de Escritores de Mario Bellatin y ha conducido el programa Tripulación nocturna de Radio Efímera. Luego de colaborar con la editorial Taller Ditoria en el área de difusión y promoción, fue fundadora y editora de Auieo ediciones y de Los Libros del Sargento.
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