Por Irma Gallo

Advertencia a manera de Prólogo

Ahora que está cada vez más cerca la primera edición del Hay Festival en Querétaro recupero esta entrevista que le hice a la escritora nacida en China pero nacionalizada británica Jung Chang en la primera edición mexicana de este festival en 2010, en la ciudad de Zacatecas.

De ese día recuerdo la emoción y los nervios; iba a entrevistar a la autora de una novela que me había mantenido “con el alma en un hilo”, como dicen las viejitas, hasta que terminé de leerla: Cisnes salvajes, la historia de tres generaciones de mujeres en China, desde la dictadura del Kuomintang, a principios del siglo XX, hasta la muerte de Mao Tse Tung en 1976 y la migración de la propia Jung Chang a Gran Bretaña en 1978.

Pero ¡oh decepción! cuando estaba preparando mi maleta para viajar a realizar la cobertura del Hay, no encontré por ningún lado mi ejemplar de Cisnes salvajes. Sorprendentemente, tampoco lo pude adquirir en Zacatecas. -Escribo la palabra “sorprendentemente” porque aunque ya no se trataba de una novedad editorial, sí era la obra más conocida de una de las autoras invitadas al festival-. Ni modo; entrevisté a Chang pero no pude conseguir su dedicatoria en mi ejemplar. Es más, nunca más lo he vuelto a encontrar.

La entrevista de 2010

Jung Chang fue una de las presencias estelares en el Hay Festival de Zacatecas. Cuando supe que estaría presente en ese encuentro literario, y que yo tendría la posibilidad de entrevistarla, me emocioné mucho. De inmediato recordé todo lo que me produjo, hace más de una década, la lectura de Cisnes salvajes, novela de autobiográfica en la que narra magistral y emotivamente la historia de tres generaciones de mujeres chinas: su abuela, su madre y ella.

Cordial, elegante, serena, puntual. Así llegó a la cita que tenía con ella en el hotel Emporio de Zacatecas. Éste es un extracto, muy breve, de la entrevista que le hice.

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 ¿Cómo te decidiste a escribir Cisnes salvajes?

En 1988, mi madre vino a Londres a quedarse conmigo. Yo ya había estado 10 años en Londres, pero en esa década no había querido pensar en el pasado, el cual era muy doloroso. Pero vino mi mamá, y ése era su primer viaje fuera del país, así que por primera vez en nuestras vidas comenzó a contarme las historias de su vida, la de mi abuela y la de mi padre. Y una vez que mi madre comenzó, no pudo parar. Se quedó conmigo durante seis meses y habló todos los días. Para el momento en el que dejó Londres, me había dejado 60 horas de casettes grabados. Y cuando la estaba escuchando, pensé: tengo que escribir todo esto. Y así comencé.

Tú fuiste también una víctima de la Revolución Cultural. ¿te sientes enojada?

Tuve una vida muy privilegiada, aún durante la Revolución Cultural, que comenzó en 1966, cuando yo tenía 14 años. Tuve una vida mejor, creo, que la gran mayoría de la población china. Fui exiliada a la orilla de los Himalayas, trabajé como campesina, como electricista, pero aún así pude entrar a la universidad cuando la reabrieron después de estar cerrada durante siete años. Y pude salir del país, tan pronto como China se reabrió en 1978 después de que murió Mao. Así que pienso en la vasta mayoría de los chinos y no tengo esta sensación de que soy la única víctima, ¡qué enojada estoy! Me siento enojada en el sentido de que Mao, este hombre, este líder de China, este tirano, tuvo que traer tanto sufrimiento a una cuarta parte de la población del mundo.

Sólo puedo escribir sobre China. Quiero decir: está en mi sangre, está debajo de mi piel, es algo sobre lo que tengo sentimientos muy fuertes. Es en donde está mi inspiración, en donde está mi corazón.

Bienvenida a México, bienvenida a Zacatecas. Muchas gracias Jung Chang.

Muchas gracias.

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