Están entre nosotros


Por Angie Escobar

Están entre nosotros. Puedo escucharlas caminar al caer la oscuridad, incluso me atrevería a decir que se comunican. Dicen los científicos que lo hacen a través de sustancias químicas, lo escuché en un programa de radio. Le he dicho a Pablo ¿las oyes?, él sólo me mira como si fuera un bicho raro y me dice: es sólo tu preciosa imaginación. Sé que poseo una imaginación peculiar, mi condición la propicia, pero de esto que escucho estoy segura. Es más, hay un par que ya identifico, pues en las incontables horas de ocio que me ha entregado este encierro las he visto correr. Sé que mis manos, y mi cuerpo en general no pueden reaccionar tan rápido como para aplastar a las malditas. Me gustaría escucharlas crujir lentamente. Me da rabia verlas pasear con tanta insolencia, y a la vez un poco de envidia pues sus movimientos son ágiles y rápidos, algo que el Rett1 no me permite. Además tengo la teoría de que nos espían. No estoy segura de que se organicen como las abejas o las hormigas, pero sospecho que tienen una líder, una reina. Siento como me observan descaradamente, como si no notasen que yo también las estoy viendo. Incluso siento que me retan, pues me dejan acercarme un poco y cuando al fin estoy algo cerca pegan la carrera hacia su agujero.

Hubo un momento en que pensé que me había librado de ellas para siempre, pues estuve un largo tiempo en casa y ahí no han entrado jamás. Pero una vez más estoy de vuelta en este “lugar para descansar”. No me gusta venir aquí pero cuando mamá y papá salen de viaje o dicen que tengo una crisis, me traen a este lugar. Me pregunto por qué no se encierran también aquí ellos, pues siempre están peleando; para mí, ellos son los de la crisis.

En fin, ya llevo una semana aquí. He vuelto a escucharlas. Nadie me cree cuando les digo que se comunican y encima creo que nos estudian. Seguramente ese cuchicheo que oigo es de cuando les están pasando el reporte a sus superiores. Sí, es increíble pero ellas también tienen jerarquías (eso también lo escuché en el programa de radio), y creo que las que salen por comida sólo son las soldadas, (ya sé, me han dicho que no existen las soldadas, que en todo caso serían soldados, pero si son ellas pues les toca ser soldadas no?).

Le he contado esta teoría a Pablo, el enfermero que siempre me ha cuidado. Él me escucha con atención pero siempre sale con: tranquila, es sólo tu preciosa imaginación, pero procura que no te gane o no te dejará dormir otra vez y lo peor, tendré que darte esas pastillas que te marean y te hacen babear montones. No me gusta cómo me mira cuando le cuento estas cosas importantes.

Y eso que no le he contado mi otra teoría: creo que también nos espían a través de Facebook y las demás redes sociales. Sólo hay que pensarlo. La gente les da toda su información: qué les gusta, qué odian, qué comen, dónde pasean, qué película han ido a ver, la última dieta milagrosa que hicieron, el funeral de su amado gato, que marca de calzones usan, qué políticos se han peleado, qué artistas  han revelado una nueva intimidad, en qué han parado las manifestaciones, si hay golpes de estado,  el último huracán que azotó un territorio, el perro que la marina ha rescatado, la interminable pandemia y sus incontables secuelas. TODO. Creo que esas plataformas han sido creadas bajo las órdenes de gente de otro planeta. Por eso yo no uso las redes sociales. Pero mis hermanos me cuentan lo que ven ahí. La verdad es que no me dejan tener redes sociales, pero si me dejaran no las usaría. Estoy segura; en las redes está todo lo que necesitan saber de nosotros. Siento que el momento está cerca, sólo están preparando el terreno para su llegada. Estamos en medio de una crisis humana, sanitaria, social, política, también financiera. Eso también lo he escuchado en la radio. Seguro las cucarachas ya les han dado un reporte pormenorizado de nuestros hábitos reales y las redes otro tanto aunque menos confiable. Es cuestión de tiempo, puedo sentirlo, tal vez ya están entre nosotros. 

¡ATENCIÓN, NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: se ha hecho un avistamiento de objetos voladores no identificados en distintas partes del mundo! Los mantendremos informados. ¡Sigan escuchando Radio Capital!

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1 El síndrome de Rett es un trastorno en el  desarrollo neurológico infantil caracterizado por una evolución normal inicial seguida por la pérdida del uso voluntario de las manos, movimientos característicos de las manos, un crecimiento retardado del cerebro y de la cabeza, dificultades para caminar, convulsiones y retraso mental. El síndrome afecta casi exclusivamente a niñas y a mujeres. National Institute of Neurological  Disorders and Stroke, NINDS.

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