Cuadros de una exposición

Por Gabriela Pérez 

Me dijo alguien que el sonido de los colores resulta tan definido que sería difícil encontrar a alguien que tratase de expresar el amarillo intenso con notas bajas o un oscuro lago con un sobreagudo. Mi amigo Wassily, era una de esas personas en el mundo capaces de percibir la realidad de una manera algo distinta a la de los demás.

Fuimos juntos, ambos en día sinestésico, a la exposición que preparó nuestro compañero Vasili Stasov en San Petesburgo. No importaba que la exposición fuera como presentación póstuma de algunas obras del arquitecto Víctor Hartmann y que nosotros fuésemos tan malos en construcciones, éramos amantes del arte. Por eso cuando conocimos a Modest Petrovich quedé cautivada con la maestría con la que él me describía su impresión del lenguaje humano como de la vida misma a través de las notas; sabía dotar a una pieza musical de los sonidos precisos y característicos que lograban hacer que vieras a través de ella.

Wassily y yo sospechamos no ser los únicos sinestetas, Emerson, otro asistente, se dio el lujo de escribir una sonata con lo que la música de Modest y las obras de arte expuestas le habían hecho ver y sentir.

Admiro a mi amigo, ser un sinestésico tiene sus ventajas cuando se es artista del pincel, en especial cuando se tiene la variante más común de esta dote, que es oír colores. –¡Enséñame, por favor!.

La exposición en la que estábamos constaba de acuarelas y diseños arquitectónicos, y en la sonata se describían diez de las obras: “El Gnomo”, “El viejo castillo”, “Las Tullerías”, “Bidlo”, “Ballet de polluelos en sus cáscaras, “Dos judíos polacos”, “El mercado de limones”, “Catacumbas, “Baba Yaga”, y “La gran puesta de Kiev”. Ésta fue diseño de Hartmann y fue construida en memoria del intento de asesinato del zar Alejandro II. Pienso que será mucho más fácil entendernos si dejamos ahora volar la imaginación y nos trasladamos a la exposición, pese a encontrarnos en 1874, con la imaginación se pueden llevar auriculares. “Pictures at an Exhibition se convirtió en el primer álbum en vivo de la banda de nuestro nuevo amigo Emerson. Con música adaptada de la obra de Modest a partir de la orquestación de Ravel se convirtió en uno de los documentos más significativos del rock progresivo. Emerson era la estrella, pero por fortuna Lake y Palmer intervinieron los suficiente para evitar que fuera un solo de teclados. Como sea, no está de más hacer este recorrido con la obertura en los oídos.

Transportados entonces en la Rusia de los zares, comenzamos a caminar por la exposición. La obertura de la obra sólo con órgano, prácticamente eclesial, nos abre la exposición. El primer cuadro nos presenta un gnomo psicodélico y lleno de fuerza; el comienzo de la batería le hace conservar toda su furia mezclándose con los teclados.

Nos detenemos luego frente a “El viejo castillo”, pese a que Wassily esté inconforme, a mí me llaman la atención las pinturas estilo medieval, me gustan los castillos, los cuentos, las hadas, las brujas y en particular, ha crecido mi afección a las princesas que sacan tornillos por la boca. A Emerson le vuelve paranoico el ambiente, la carga e intensidad del sonido proviene de la batería de fondo, sin descanso arremete con la descripción del castillo en una pieza rápida, un precioso momento de jazz-blues que me reconcilia.

La visión del reloj en forma de cabaña con patas de gallina donde habitaba una bruja, me hace sentir en casa. Pero, sin duda, mi tema favorito es la de la maravillosa puerta de Kiev. Tiene fuerza y personalidad, es descriptiva y grandilocuente, tiene además, como tuvo Emerson, un final apoteósico.

Wassily está agotado, ha claudicado en su tarea de enseñarme a ver el arte, –no entiendo–­, dice, –la percepción del arte abstracto, igual que en el caso de las notas musicales, es parte de nuestra percepción cerebral más primitiva, compartida por todos los individuos de la especie; en otras palabras, nuestra percepción de la belleza de arte abstracto es innata y universal. Te propongo hacer lo que haría nuestro amigo Jack, vayamos por partes y comencemos por “Tres sonidos”.

Gaby
Gabriela Pérez
Elda Gabriela Pérez Aguirre nació en la Ciudad de México, el 6 de marzo de 1976. Estudió Química en la UNAM; por pasión, es profesora de ciencias, en el Instituto Escuela y autora de distintos libros de texto, de química y física para secundaria y bachillerado. Conformó parte del equipo de ciencias del Instituto Latinoamericano Comunicación Educativa, como autora de libros de texto y de guiones para Telesecundaria, fue editora de la revista Ciencias, de la UNAM. Participó en la Escuela Dinámica de Escritores de Mario Bellatin y ha conducido el programa Tripulación nocturna de Radio Efímera. Luego de colaborar con la editorial Taller Ditoria en el área de difusión y promoción, fue fundadora y editora de Auieo ediciones y de Los Libros del Sargento.
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