Cuando creíste que no eras lo suficientemente buena, llegó Carol Rossetti para demostrarte que sí


Conocí la obra de Carol Rossetti en Facebook. Mis amigas feministas empezaron a compartirla y no puedo decir otra cosa que ¡me encantó! Me gustó su frescura para decir cosas que, aunque de pena confesarlo, en esta época muchas no nos atrevemos.

Pero dicen que una buena reseña no se hace a partir de apreciaciones personales, aunque siempre he estado en desacuerdo con aquellos que gritan que debe de haber “objetividad” por encima de todo, porque al fin y al cabo, ¿quién puede ser objetivo 100 por ciento? Un robot, probablemente. Pero un ser humano no. Y me atrevo a ir más allá: el término mismo es incompatible con el ejercicio de la escritura y el periodismo, estoy segura.

Pero hasta aquí este asunto. Lo importante para ustedes, lectores, más allá de mis filias y fobias es: ¿quién es Carol Rossetti y porqué se convirtió tan rápido en un éxito en todo el mundo?

La pequeña biografía que incluye la edición en español de Mujeres. Retratos de amor propio y dignidad (Lumen, 2016), dice muy poco: que “es diseñadora gráfica y ha trabajado en distintas publicaciones en línea como BuzzFeed, Bust, Bustle, The Mary Sue y CNN.com. Vive en Brasil”.

Carol contraportada

Como todo es breve en los tiempos que corren, los editores de Lumen probablemente apostaron porque su trabajo hable por ella, y vaya que lo hace. En ese sentido, no necesita mayor explicación.

Sin embargo, estos editores también tuvieron la excelente idea de incluir una introducción en la que la propia Carol explica su proyecto, que comenzó con la idea de hacer un dibujo cada día y compartirlo en redes, sin saber muy bien a qué la llevaría.

La artista se declara feminista, pero de inmediato agrega que simpatiza con el feminismo interseccional:

“Lo que significa que no creo que sea suficiente combatir el sexismo per se. Pienso que la lucha es eficiente sólo si se da en un ambiente inclusivo para todas las mujeres. Para que eso suceda, otros asuntos tienen que ser considerados y vistos como inseparables del feminismo”.

Y a continuación aclara que las personas de color, aquellas con discapacidad, las transexuales, las pobres, las hambrientas, las iletradas, las que padecen una enfermedad mental también deben ser incluidas en esta lucha.

Algunas de las preguntas que cruzan el trabajo de Rossetti son, entonces, ¿a quién debería incluir y excluir el feminismo?, ¿los hombres también deben de participar en esta lucha?

Y finalmente se responde que, al igual que José Saramago, aprendió “a no tratar de convencer a nadie”.

Pero quizá es por eso que sus dibujos a mí sí me convencieron: usar brassiere o no, ponerte un bikini aunque para el resto del mundo estés “gorda” o “vieja”; tener una pareja muchos años menor que tú, o tener una pareja de tu mismo sexo, o tener a un hombre y a una mujer de pareja al mismo tiempo; cortarte el pelo o dejártelo largo, decidir ser feliz a pesar de que te violaron de niña, no querer hablar de tus genitales cuando los demás se enteran de que eres transexual, volverte vegana por amor a los animales y no dar explicaciones a nadie, son sólo algunas de las situaciones en que Carol ha puesto a sus mujeres para que sepamos que, aunque a veces nos cueste recordarlo, somos tan buenas como el que más.

Pero que no se piense que éste es un libro bonito y ya; un alegato feminista improvisado y sin más virtud que la de la calidad de sus ilustraciones y la de haber sido el resultado de un experimento novedoso. Por el contrario, detrás de cada una de las mujeres dibujadas por Carol Rossetti hay una investigación profunda sobre el cuerpo femenino y el control al que, tan efectivamente que “ni cuenta nos damos”, ha estado sometido, a veces empezando por nosotras mismas.

Éste, el Cuerpo, es uno de los temas en que se divide el libro. Los demás son igual de trascendentes en esto que llamamos “universo femenino” -que cada vez vislumbramos más inabarcable-: Moda, Identidad, Decisiones, Amores y Valiente (en éste último Rossetti dibuja a mujeres que han sido víctimas de una violación, o que son VIH positivas, o que padecen bulimia o anorexia, o que se están recuperando de una adicción).

Todas las mujeres de Carol Rossetti son dignas de vivir la vida que han elegido sin darle gusto a nadie más. Se trata de aceptación, sobre todo todo. De levantarse contra la violencia con las armas del arte.

Por eso me gusta el trabajo de Carol Rossetti. Por eso lo digo (y lo escribo) en voz alta.

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